
Los molinos de Córdoba
Los molinos suponen un componente indispensable de Córdoba capital y así lo comprendió La Junta de Andalucía que en el 2009 que inscribe en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como monumentos a los once molinos del Guadalquivir a su paso por Córdoba (obviando los molinos de Alcolea) por su gran valor histórico y etnológico como muestras de la arquitectura industrial en un entorno de especial interés paisajístico y cultural.
Las zonas protegidas abarcan tanto las edificaciones como el entorno inmediato. Se trata de unas construcciones en su mayor parte de origen emiral y califal entre los siglos VIII al XI, aunque siempre se ha dicho que el molino de Enmedio era completamente romano.
Los molinos, tanto los localizado en el Arenal de la Fuensanta como los de Alcolea o los situado el casco urbano, así como el más alejado, el de Casillas, son edificios de larga vida, aunque ha sufrido numerosas transformaciones. No obstante, su origen es islámico a tenor de los nombres que recibieron de personajes que participaron en la conquista cristiana de la ciudad y a los que se les cedió en un primer momento: Molinos de Ar- Ramla (El Arenal)
Los molinos integrados en la ciudad hacen de su localización un enclave único. Martos, cerca de las antiguas murallas de San Julián, entre dos puentes actuales, el sin nombre, que todos conocen como el Mojoso y el Arenal. Albolafia, Pápalo, Enmedio, (llamado Chico o Santa María) y San Antonio, a la parte baja del Puente Romano situados de derecha al centro e izquierda del rio. Alegría, San Lorenzo y San Rafael en la parte baja del puente de San Rafael y Casillas en la margen derecha es el último molino del término municipal de Córdoba.
Sólo los de la Alegría, sede del Museo Paleobotánico, el de Martos Museo Hidrológico, y San Antonio que alberga exposiciones esporádicas, tienen alguna función en la actualidad.
Tras la conquista castellanoleonesa, todas estas edificaciones pasaron a manos de la nobleza y de las órdenes religiosas y militares. En el siglo XIX, con la desamortización de los bienes eclesiásticos, los molinos de la Iglesia fueron comprados por particulares
La Alegría, Pápalo y Martos permanecieron en activo hacia la primera mitad del siglo XX, San Antonio detuvo sus roetes pasada la segunda mitad de la misma centuria, unos pocos años antes que el de Enmedio, que fue el último que paro sus piedras, pasados los sesenta de siglo pasado.
Los molinos que la Junta ha incluido en su informe están conectados a azudas o presas para recoger el agua del cauce fluvial como la zuda del Adalid, (molino Carbonell); azuda de López García, (molino López García); zuda de San Julián (molino de Martos); la zuda de Culeb (los molinos de Albolafia, Pápalo, Enmedio y San Antonio); la zuda de Alhadra, (el molino de La Alegría, molino de Hierro o San Lorenzo y molino de San Rafael. Y la zuda de Casillas (Molino de Casillas).
Las zudas de Culeb y Alhadra son de origen andalusí
A principio del XX algunos molinos se convirtieron también en pequeñas centrales hidroeléctricas, como Carbonell, San Lorenzo y Casillas. sccc