[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. al-mulaththimūn, «los velados» – Cosas de Cordoba

al-mulaththimūn, «los velados»

Con la llegada de los almorávides a al-Ándalus a finales del siglo XI, el poder político y religioso pasó a manos de un movimiento nacido en el desierto, ajeno a las tradiciones urbanas andalusíes. Aunque Marrakech y Sevilla fueron las grandes capitales administrativas de su imperio, Córdoba, antigua sede del califato omeya y símbolo del esplendor islámico occidental, ocupó un lugar central como referente espiritual, jurídico y cultural del territorio andalusí sometido a su autoridad.

Los almorávides, conocidos como al-Murābiṭūn —«los consagrados» o «los del ribat»—, surgieron como monjes-soldado de origen bereber sahariano, comparables en su disciplina religiosa a las órdenes militares cristianas. Otras fuentes los denominan al-mulaththimūn, «los velados», por el uso constante del lithām, el velo que cubría el rostro por debajo de los ojos, una costumbre propia de los bereberes sanhaya y aún visible entre los tuaregs.

Cuando estos hombres del desierto entraron en ciudades como Córdoba, el contraste fue evidente. En una urbe refinada, heredera de siglos de tradición intelectual, jurídica y artística, el velo almorávide resultaba extraño y perturbador, un signo de ruptura con el pasado omeya y taifa. Lejos de abandonarlo, los almorávides reforzaron su uso en el entorno urbano, convirtiéndolo en un símbolo de poder, identidad y autoridad moral. El lithām no solo protegía del clima sahariano, sino que proclamaba visualmente su condición de reformadores y su rechazo a lo que consideraban una sociedad andalusí demasiado acomodada y poco estricta en lo religioso.

En Córdoba, ciudad de alfaquíes y juristas, el dominio almorávide se manifestó también en la imposición de una ortodoxia malikí estricta, apoyada por el poder militar. El velo se convirtió así en una marca visible del nuevo orden, tanto político como espiritual. Bajo su mandato se prohibió que otras personas portaran el lithām, reservándolo a la élite gobernante, lo que reforzaba la distancia entre los nuevos señores del imperio y la población local. De este modo, el lithām almorávide adquirió en al-Ándalus, y muy especialmente en Córdoba, un significado que iba más allá de la indumentaria: fue un símbolo del desplazamiento del centro de poder, del paso de una civilización urbana heredera del califato a un régimen de inspiración desértica, austero y militarizado. El velo, omnipresente en las calles cordobesas durante el siglo XII, representó visualmente la transformación profunda de al-Ándalus bajo el dominio almorávide, preludio de los cambios aún más radicales que llegarían con los almohades. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.    

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