[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. La Virgen de la Encarnación del Cerro – Cosas de Cordoba

La Virgen de la Encarnación del Cerro

En 1984, Córdoba escribió una de las páginas más valientes de su historia cofrade. En un mundo donde el peso del costal y el ritmo del llamador habían sido siempre terreno de hombres, un grupo de mujeres del barrio del Cerro rompió moldes, tradiciones… y silencios. Nacía entonces la primera cuadrilla de mujeres costaleras de Andalucía.

El paso que eligieron levantar no era uno cualquiera: la Virgen de la Encarnación, una dolorosa de palio que ya había comenzado a despertar fervor desde su bendición en 1980, en la parroquia de Jesús Divino Obrero. Apenas un año después, en 1981, salía por primera vez a las calles. Pero sería en 1984 cuando su historia se entrelazó para siempre con la de aquellas mujeres decididas a caminar con ella —bajo ella— llevando no solo el peso del paso, sino también el de generaciones de silencios y ausencias.

La imagen forma parte de la Hermandad del Amor, cuyo cortejo del Domingo de Ramos está compuesto por tres pasos: abre el desfile Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes, le sigue el Santísimo Cristo del Amor, y cierra, con paso firme y corazón abierto, María Santísima de la Encarnación. Desde aquel año emblemático, ese último tramo del recorrido tiene nombre de mujer.

No fue fácil. Hubo recelos, miradas, voces que cuestionaban. Pero aquellas costaleras no buscaban protagonismo, sino lugar. Un sitio desde el que expresar su fe con la misma intensidad con que lo habían hecho siempre los hombres. Y lo hicieron sin estridencias, con la humildad del trabajo bien hecho, del ensayo nocturno, del esfuerzo silencioso.

Lo que comenzó en el Cerro fue solo el principio. La cuadrilla femenina se convirtió en símbolo, en ejemplo y en esperanza para otras mujeres de Andalucía. Aquel palio llevado por ellas no solo avanzaba por las calles de Córdoba, sino por la historia misma de la Semana Santa.

Hoy, la Hermandad del Amor no puede contarse sin ellas. La Virgen de la Encarnación no desfila sola; lo hace con una estela de lucha, de fe, de fuerza. Lo hace con los pasos marcados por aquellas primeras costaleras que no solo alzaron un paso, sino también la voz de muchas. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.

La Encarnación mi entra llora sus penas, sonríe a sus niñas.

Costaleras de la Virgen de la Encarnación.

Los pies de la Virgen de la Encarnación.