[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. La Batalla de los Piconeros – Cosas de Cordoba

La Batalla de los Piconeros

Los piconeros y la batalla del Campo de la Verdad

El hocino del piconero, acostumbrado a cortar pino y jara, jugó un papel determinante en la batalla del Campo de la Verdad.

La figura del piconero, montado sobre su borrico y con los serones cargados de picón o cisco, fue una imagen habitual en Córdoba desde tiempo inmemorial hasta mediados del siglo XX. La mayoría de los miembros de este gremio habitaba en los barrios de San Lorenzo y Santa Marina.

Los piconeros cordobeses escribirían una de las gestas más importantes de la historia de la ciudad en 1368, durante el conflicto de la primera guerra civil castellana, en la que se enfrentaron el rey Pedro I de Castilla y el bastardo Enrique de Trastámara.

Los nobles cordobeses partidarios de Enrique, capitaneados por el Adelantado Mayor de la Frontera, don Alonso Fernández de Córdoba, se enfrentaron en el arrabal de Secunda a los partidarios del rey castellano, en la batalla que durante mucho tiempo sería conocida como la Batalla de los Piconeros, nombre que aún hoy conserva una de sus calles.

Todos los hombres hábiles de Córdoba acudieron a la refriega, pero fueron los piconeros, armados con hocinos y hachas, quienes arremetieron con mayor coraje y destreza contra los soldados de Pedro I y de su aliado Mohamed V de Granada, que habían llegado al Alcázar Viejo. Desde allí, los cordobeses lograron rechazarlos, recuperar el castillo de la Calahorra y disponerse en formación de batalla en el arrabal de Secunda, que después recibiría el nombre de Campo de la Verdad.

En el combate, los piconeros cortaron los corvejones de las monturas enemigas, seccionando sus patas. La lucha fue tan cruenta que murieron por igual hombres y caballos. Finalmente, el rey de Castilla y el rey de Granada levantaron el campamento de los Visos, mientras los nobles continuaron enarbolando sus derechos hasta que estos fueron abolidos por los Reyes Católicos.

La victoria de los partidarios de Trastámara dejó en Córdoba ecos y expresiones que perduraron en la memoria popular: «El doble de Cepa», «La verdad se verá en el campo», «Por la leche que mamaste, no entregues la ciudad» o «¡Qué amarga cena me habéis dado!».

Así, la humilde herramienta del piconero quedó unida para siempre a uno de los episodios de la historia cordobesa, donde el trabajo cotidiano se transformó en gesto de defensa y un arma de guerra. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-