[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. La bandera navegante. – Cosas de Cordoba

La bandera navegante.


El día 28 de junio de año 1898 el vapor Antonio López de la Cía Trasatlántica Española, navegando sin luces y pegado a la costa intentaba entrar en el puerto de San Juan.
Quince días antes la escuadra del almirante Cervera, que había salido a luchar sin esperanza en el combate más estúpido y heroico de nuestra historia, fue aniquilada por el abrumador poder naval norteamericano.
Los buques de guerra yanquis bloqueaban la isla de Puerto Rico, impidiendo la llegada de refuerzos y suministros a las tropas cercadas. En esas circunstancias Ginés Carreras el capitán del Antonio López, un moderno y rápido buque mercante que había salido de Cádiz con armas y pertrechos para la guarnición, recibió un telegrama con el texto: “Es Que Usted Haga Llegar Preciso El Cargamento a Puerto Rico aunque se Pierda El Barco”. El capitán del Antonio López, intentó burlar el bloqueo estadounidense pero fue localizado por el Yosemite, que lo cañoneó. El capitán Carreras logró escapar a medias, varando el barco en Ensenada Honda, cerca de la playa de Socorro, desde donde en los días siguientes intentó llevar a tierra cuanto pudo salvarse del cargamento. Dos semanas más tarde, el 16 de julio el New Orleansse acercó para dar el golpe de gracia, destrozándolo a cañonazos. Todavía el 4 de septiembre de continuaba ardiendo.
Bajo el bombardeo, un tripulante del Antonio López, que se había atado la bandera del barco a la cintura se echó al agua para intentar ganar tierra a nado, llegó para morir en la orilla, no sin antes pedir a un puertorriqueño que la bandera no cayera en manos de los soldados de la cañonera yanqui y que la entregara a un español, Rocaforte que era el nombre del depositario de la bandera, por no incumplir la demanda de un moribundo, la guardó en su casa durante años. Y un día, pensó en las monjas.
Las Siervas de María, atendían desde 1897 un hospital junto a la bocana del puerto, y permanecieron allí después de la salida de España y la apropiación de la isla por los Estados Unidos. Acabada la guerra, las hermanas, adoptaron la costumbre de saludar desde la galería del hospital, agitando sus pañuelos, cada vez que un barco español entraba o salía del puerto.
Eso dio a Rocaforte la idea de confiarles la bandera. Se presentó en el hospital, contó la historia a la madre superiora, y le entregó la enseña y desde entonces, cuando entraba o salía de San Juan un barco español, las monjas hacían ondear en la galería, en vez de pañuelos, la vieja bandera del barco perdido.
Todavía hoy, más de un siglo después aunque de las veintisiete monjas que atienden hoy el hospital de las Siervas de María, ya sólo cinco son españolas cada vez que un barco español pasa frente al hospital, navegando lentamente su capitán cumple el viejo ritual de dar tres toques de sirena y hacer ondear la bandera en respuesta al saludo de las monjas, que desde la galería agitan la suya.
Las monjas de esta congregación aun hoy son informadas por el Consulado de España en la isla de la llegada de los barcos españoles, como testimonio de una tradición que, a pesar de los años, se mantiene en este convento vecino de” La Fortaleza “, la residencia de los gobernadores de Puerto Rico.
Con el pasar del tiempo las corrientes, marejadas y temporales arrastraron a Antonio López a aguas más profundas hundiéndose a 25 pies cerca de Playa Mameyal en Dorado. El 17 de julio de 1998 el Gobierno de los Estados Unidos designa a los restos del barco Hito Histórico Nacional. sccc.

Monja de la congregación de las Siervas de María, haciendo ondear desde un ventanal de su convento la bandera española al paso de el Buque Escuela Elcano.