
Julio Romero de Torres, y Ramón María del Valle-Inclán en el taller madrileño del cordobés mientras pinta a María Banquer, durante el rodaje de la Malcasada.
Julio Romero de Torres ante la cámara: las imágenes ocultas durante un siglo
La Universidad de Carolina del Sur ha hecho público un valioso documento histórico: unas imágenes filmadas de Julio Romero de Torres y algunas de sus modelos posando en su estudio. La grabación, que parecía perdida, ofrece una ventana única al universo íntimo del pintor cordobés y a su proceso creativo, casi un siglo después de haber sido realizada.
La filmación fue un encargo de la productora estadounidense 21st Century Fox —conocida hoy como Fox Corporation, tras su adquisición por The Walt Disney Company— al operador de cámara Fernando Delgado, uno de los pioneros del cine español. Delgado grabó varias sesiones en el estudio madrileño de Julio Romero, situado en la calle Pelayo, entre noviembre de 1925 y enero de 1926, cuando el artista se encontraba en la cima de su fama.
La intención del proyecto era documentar el trabajo de un pintor de renombre internacional, que ya había alcanzado gran prestigio en América Latina gracias al éxito de sus exposiciones en Buenos Aires y Santiago de Chile. Romero de Torres representaba, para el público extranjero, la imagen más refinada y sensual de lo español: el misticismo, el dolor, la belleza morena y el alma andaluza, todo ello envuelto en un halo de melancolía y deseo.
La película, rodada en formato de 35 milímetros y titulada sencillamente Julio Romero de Torres, pretendía ser una pieza de difusión artística, posiblemente destinada a acompañar exposiciones o proyecciones culturales. Sin embargo, por razones todavía no del todo esclarecidas, nunca llegó a estrenarse.
El metraje fue catalogado como “outtakes” (tomas descartadas) y permaneció archivado durante décadas. Con el tiempo, el material fue donado a la Universidad de Carolina del Sur, que lo conservó cuidadosamente en sus fondos videográficos sin apenas difusión pública.
El hallazgo actual permite apreciar, por primera vez, el ambiente del estudio del pintor: la luz que se filtra por los ventanales, los lienzos apilados, los objetos simbólicos —pañuelos, guitarras, espejos— y la presencia de las modelos que inspiraron sus obras más célebres, inmóviles bajo la mirada intensa del maestro.
Ver a Romero de Torres moverse entre sus cuadros, ajustar la postura de una modelo o detenerse a contemplar un lienzo, constituye un testimonio de un valor incalculable: el pintor cordobés hecho carne y gesto, más allá del mito.
No resulta descabellado pensar que el motivo de que la película no se divulgara entonces pudiera tener relación con la sensualidad —y a ojos de algunos, la audacia— de las obras de Julio Romero. Aunque en los años veinte su nombre gozaba de respeto internacional, no se había olvidado el escándalo moral que causó dos décadas antes, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1906, cuando su cuadro Vividoras del Amor fue censurado por “inmoral”.
Aquel episodio causó tanto revuelo en la prensa como los grandes sucesos del momento, incluidos el atentado durante la boda del rey Alfonso XIII y las noticias de la Exposición. Romero de Torres había sido señalado por retratar la realidad social y sensual de la mujer con una franqueza que desafiaba las convenciones de la época.
En ese contexto, una filmación donde aparecieran mujeres posando con el pintor —aunque dentro de los límites del decoro artístico— pudo considerarse inapropiada para la sensibilidad de los años veinte, especialmente tratándose de un artista conocido por la intensidad emocional y erótica de sus retratos femeninos.
Sea cual fuere la causa, la cinta permaneció oculta durante casi cien años, hasta salir ahora “limpia y pura de la bruma de los censores”, como si el tiempo hubiera querido restituir su dignidad. Hoy, estas imágenes recuperadas no solo permiten contemplar el rostro real de Julio Romero de Torres, sino también reconstruir la atmósfera de una época en la que el arte español buscaba su identidad entre el modernismo y la tradición.
La filmación no es solo un testimonio visual: es una pieza de historia del arte y del cine, un diálogo entre dos lenguajes —el pictórico y el cinematográfico— que se cruzaron en el instante en que la cámara enfocó al pintor de la mujer morena. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
El video discarded de Julio Romero: https://www.facebook.com/messenger_media?thread_id=100000096010799&attachment_id=996874377874354&message_id=mid.%24cAAAABiyTgAeE8VNCN1-wAzqjy9Ot–
Archivo DIGITAL COLLECTIONS
University of South Carolina Libraries: https://digital.tcl.sc.edu/digital/collection/MVTN/id/7769/rec/1?fbclid=IwY2xjawF8J8JleHRuA2FlbQIxMAABHb11w_jKHkjPhePlqp-jL6UeMb_Y6tC1tZItP52T7cep7FDXGYDdhWDtVw_aem_NCa22XiL62fBD2IdZJEo8A.

Rivalidad, cuadro de la que fue modelo Ascensión Boué Marzal. Se puede observar en el video descartado de la Fox

El Baño de las Colegialas para el que posa María Luisa Contreras. Pintura que aparece en el video descartado en 1926 por la Fox y casi un siglo después La Universidad de Carolina del Sur ha colgado en su archivo videográfico