
La imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Córdoba es una de las más antiguas y veneradas de la ciudad, y constituye una pieza fundamental de la imaginería religiosa cordobesa. Su autor es anónimo, aunque varios historiadores del arte han apuntado la posible autoría de maestros destacados del Renacimiento andaluz como Andrés de Ocampo o Pablo de Rojas, ambos activos a finales del siglo XVI y comienzos del XVII. No obstante, hasta la fecha no se conserva documentación que confirme con certeza dicha atribución.
Se trata de una talla de cuerpo completo, de bulto redondo, realizada en madera de álamo blanco, siguiendo los cánones del arte devocional de la época. La imagen presenta un rostro sereno y contenido, de ojos abiertos, expresión sufriente y dulce, muy al estilo de la espiritualidad contrarreformista de la segunda mitad del siglo XVI. Viste un perizoma tallado, que se adapta al cuerpo de Cristo de forma naturalista, y luce una corona de espinas tallada en la propia madera, algo característico de la producción escultórica anterior a la generalización de las coronas de orfebrería. La ejecución y el estilo de la talla responden a los gustos devocionales del año 1500, cuando proliferaban las imágenes de Jesús con la cruz a cuestas, destinadas a fomentar la piedad y la compasión en el fiel.
Uno de los elementos más singulares de esta imagen es su Cruz, que se apoya sobre el hombro izquierdo de Cristo, en una posición inusual que rompe con la iconografía tradicional, en la que suele apoyarse sobre el derecho. Esta cruz no es de madera sencilla, sino una verdadera obra de arte en sí misma: fue realizada en el año 1860 por el platero Francisco Parias Álvarez, destacado orfebre cordobés. La pieza destaca por su estructura de cristal engarzado en plata dorada, con cantos moldurados, lo que le otorga una estética única y preciosista. Este elemento, de gran valor artístico y simbólico, refuerza la dignidad de Cristo en su camino al Calvario y al mismo tiempo aporta una nota de luminosidad y espiritualidad a la imagen.
Jesús Nazareno recibe culto en la Iglesia Hospital de Jesús Nazareno, sede de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una de las corporaciones penitenciales con mayor arraigo histórico en Córdoba, cuya fundación se remonta al siglo XVI. La imagen ha sido objeto de profunda devoción popular a lo largo de los siglos, siendo protagonista de numerosos episodios de la religiosidad cordobesa y permaneciendo como símbolo de consuelo y esperanza para generaciones de fieles. Soledad carrasquilla Caballero. sccc.-
Fitigrafias: Jesús Nazareno de procesionando por la calle Cardenal González un Jueves Santo.

