[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Inca Garcilaso de la Vega – Cosas de Cordoba

Inca Garcilaso de la Vega

Busto en broncedel Inca Garcilaso instalado en lo jardines de la Casa Colón de Huerva

El 23 de abril de 1616 no murieron ni Cervantes ni Shakespeare. Cervantes falleció el día 22, y Shakespeare el 23 de abril según el calendario juliano, lo que corresponde al 3 de mayo en el calendario gregoriano. Sin embargo, quien sí falleció exactamente en esa fecha fue el escritor e historiador Inca Garcilaso de la Vega, nacido en 1539 en la ciudad de Cusco, patria de los incas, y enterrado en 1616 en la Capilla de las Ánimas de la Mezquita de Córdoba.

Gómez Suárez de Figueroa, nombre con el que nació Inca Garcilaso de la Vega, emprendió su viaje a España tras la muerte de su padre, Sebastián Garcilaso de la Vega. Se estableció en Montilla alrededor de 1561, en la casa de su tío, el capitán Alonso de Vargas, quien estaba casado con Luisa Ponce de León y Argote, pariente de Luis de Góngora.

Después de 30 años en Montilla, en 1591 se trasladó a Córdoba, donde aún se conserva su casa en la calle Deanes (hoy convertida en taberna), el lugar donde falleció. Fue mayordomo del Hospital Antón Cabrera, hoy sede de la Delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía. Con el tiempo, cambió la espada por la pluma y el hábito, convirtiéndose en clérigo, humanista y estudioso.

En Córdoba, Garcilaso entró en contacto con los círculos intelectuales y consolidó una biblioteca personal de gran valor, con referencias tanto a la cultura europea como a la historia de América y el Perú. En sus estudios, analizó obras como la Historia General de las Indias de Francisco López de Gómara, discutiendo su rigor, y emprendió la escritura de su primera obra como cronista.

Nació en América del Sur y murió en España; su padre fue un conquistador español y su madre, una princesa incaica. El Inca Garcilaso de la Vega personifica el mestizaje de dos culturas que entraron en contacto con la llegada de Francisco Pizarro. Su obra es un testimonio clave del Virreinato del Perú, y es considerado el padre de las letras del continente americano.

Dado que su madre era indígena, fue considerado hijo ilegítimo y tuvo que luchar para obtener el derecho de usar el apellido de su padre. Más tarde, adoptó el nombre Inca Garcilaso de la Vega, firmando así a partir de 1563. En su nombre combinó sus dos herencias culturales, presentándolas con orgullo ante un público que no siempre veía con buenos ojos a los mestizos.

Su obra más importante es Comentarios reales, dividida en dos partes. La primera, Historia general del Perú, se publicó en Lisboa en 1609, y la segunda parte, Comentarios, vio la luz un año después de su muerte. El primer tomo narra la historia prehispánica del Perú y, según el autor, fue escrito para “cumplir la obligación que a la patria y a los parientes maternos se les debía”. La segunda parte es una defensa de su linaje y una visión histórica del imperio incaico y la conquista española.

Garcilaso visitó en numerosas ocasiones las localidades de la vega del Guadalquivir para documentarse a través de Gonzalo Silvestre para su obra La Florida del Inca (1605). Silvestre, regidor de la villa y viejo amigo del Inca, lo había conocido cuando este tenía apenas 10 años, compartiendo mesa y tertulias en la casa de su padre en la plaza Cusipata del Cusco, hoy Museo Histórico Regional. Existen diversas pruebas documentales de sus visitas a Posadas, entre ellas una carta manuscrita del propio Inca en la que menciona expresamente su paso por esta localidad en 1593. El original de la carta se conserva en la Torre do Tombo de Lisboa, en el Archivo Nacional de Portugal.

Garcilaso  fue hijo del conquistador Sebastián Garcilaso de la Vega y de la princesa inca Chimpo Ocllo, nieta de Túpac Yupanqui, Garcilaso recibió una esmerada educación en Cuzco, donde convivió con los hijos mestizos de Francisco Pizarro. Durante sus primeros doce años, vivió en Cusipata, en contacto con la cultura indígena, y a los veinte años, se trasladó a Castilla tras la muerte de su padre, donde siguió la carrera militar.

Estuvo al servicio de Don Juan de Austria y participó en la rebelión de los moriscos en las Alpujarras. Posteriormente, combatió en Italia, donde conoció al filósofo neoplatónico León Hebreo. En 1590, probablemente dolido por la poca consideración que se le tenía en el ejército debido a su condición de mestizo, dejó las armas. Más tarde, ingresó en la religión, aunque solo fue ordenado en órdenes menores.

Siguiendo las corrientes humanistas de la época, el Inca Garcilaso emprendió un ambicioso proyecto historiográfico centrado en el pasado americano, especialmente en el del Perú. Considerado el padre de las letras del continente, en 1605 dio a conocer en Lisboa su Historia de la Florida y jornada que a ella hizo el gobernador Hernando de Soto, título que se sintetizó en La Florida del Inca. La obra contiene la crónica de la expedición del conquistador Hernando de Soto, basada en los relatos que él mismo recogió durante años, y defiende la legitimidad de imponer en esos territorios la soberanía española para someterlos al cristianismo.

Su obra más célebre fueron los Comentarios reales. La primera parte de esta obra se publicó en Lisboa en 1609 y la segunda, titulada Historia general del Perú, fue editada póstumamente en Córdoba en 1617. Los Comentarios reales son una mezcla de autobiografía, reivindicación de su glorioso linaje e intento de dar una visión histórica del imperio incaico y su conquista por parte de los castellanos. Esta conjunción de argumentos ha originado una larga polémica acerca de la verosimilitud histórica de los datos aportados por el Inca Garcilaso. Sin embargo, desde el punto de vista literario, su prosa se considera una de las más elevadas manifestaciones de la lengua castellana y una referencia inexcusable en la formación de la tradición literaria latinoamericana.

En 1612, el Inca Garcilaso de la Vega compró al cabildo de la Catedral de Córdoba una capilla para su entierro. En la Capilla de las Benditas Ánimas del Purgatorio de la Mezquita se conservan parte de sus cenizas, mientras que el resto se encuentra en la Catedral de Cusco desde el 25 de noviembre de 1978. Después de 418 años de su partida, el rey Juan Carlos I entregó al presidente peruano Francisco Morales Bermúdez una arqueta con parte de sus cenizas, que ahora reposan en la cripta del templo El Triunfo, al costado de la Catedral, en la Plaza Mayor de la capital del Tahuantinsuyo. Soledad carrasquilla Caballero. sccc

Sepulcro del Inca Garcilaso de la Vega en la Mezquita de Córdoba

Cartela en la Capilla de las Benditas Ánimas del Purgatorio en la Mezquita Córdoba, de ereposan parte de los restos del Inca Garcilaso.

Urna funeraria donde se encuentran parte de las cenizas de Inca Garcilaso en Córdoba.

Urna funeraria con parte de los restos mortales del Inca Garcilaso de la Vega, en la Cripta de la Iglesia del Triunfo en Cuzco

Primera parte de Comentarios Reales, del Inca Garcilaso de la Vega. Se encjentra en la Biblioteca Nacional de España.

Casa del Inca Garcilaso de la Vega en la calle Deanes número 6 en Córdoba, lugar en el que murio.