[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Ibn Jafaya – Cosas de Cordoba

Ibn Jafaya

Ibn Jafaya, el jardinero de Al-Ándalus

Ibn Jafaya, también conocido como al-Jazirí (el de Alcira) o ax-Xuqrí (el del Júcar), nació en la ciudad levantina de Alcira en el año 1058 y murió en 1138. Su poesía —llena de sensualidad, jardines y nocturnidad— le valió el sobrenombre de Al-Yannān, el jardinero, aunque también se le recuerda como el poeta de la noche o el cantor del vergel.

Libre de espíritu, orgulloso y pasional, amante del vino y de la belleza, tanto femenina como masculina, Ibn Jafaya desarrolló un estilo manierista y refinado, creando imágenes cargadas de simbolismo, muchas veces marcadas por el homoerotismo y la melancolía del deseo.

En su juventud brilló en la corte almorávide de Zaragoza, en los fastuosos salones de la Aljafería, al servicio del gobernador Ibn Tifilwit. Allí compartió tertulias con figuras del pensamiento como Avempace (Ibn Bayyá), en una de las cortes intelectuales más ricas del Occidente islámico.

Tras la caída de Zaragoza en manos de Alfonso I el Batallador, Ibn Jafaya se retiró a sus propiedades en la Ribera del Júcar. Desde su retiro, entre huertos y acequias, siguió cultivando el arte de la palabra con la misma delicadeza con que cuidaba sus rosales y limoneros.

Fue el maestro del rawdiyyāt, la poesía de jardines. Tanto, que en al-Ándalus se denominó estilo jafayyi a ese tipo de lírica bucólica, exquisita y simbólica, donde la naturaleza se convierte en un espejo del alma y del deseo.

Su prestigio fue tal que el gran historiador al-Maqqarī de Tremecén lo comparó con el famoso poeta oriental As-Sanawbarī, también amante de los jardines. Para al-Maqqarī, Ibn Jafaya era el poeta andalusí por excelencia.

Hoy, su obra permanece viva en las mejores antologías de la poesía andalusí. Su voz, que cantó al perfume de las flores, a la embriaguez del vino, al amor libre y al gozo del instante, sigue resonando entre los arrayanes de la memoria. Soledad Carrasquilla Caballero.sccc.-

Las imágenes de sus poesias estan cargadas de connotaciones de homoerotismo; la descripción de un jardín introduce una sonrisa, un ejército, el vino en su copa que es un caballo y finaliza en un bello joven. Es indicativo el uso del término «luna», género masculino en árabe, para referirse al joven:
«El vino es abatido y cae de bruces,
expulsando por su boca un aroma violento;
la copa es un caballo alazán que da vueltas,
con un sudor en el que fluyen las burbujas;
corre con el vino y la copa, una luna».

Fotografía del estanque del Alcanza de los Reyes Cristianos abastecido por el acueducto llamado por los andalusíes fuente dorada o Aqua Fontis Aureae. Actualmente sigue cumpliendo con su función, proporcionando agua a los estanques de la calle Cairuán y a las albercas del Alcázar de los Reyes Cristianos.

El trazado de este canal que recoge aguas de la sierra fue modificado por el califa Alhakén II  para abastecer las salas de abluciones de la mezquita Aljama Se desconoce el nombre romano de este arroyo pues solo tenemos las fuentes proporcionadas por los textos andalusíes entre los siglos VIII y X que se refieren a él con ese nombre de fuente dorada o Aqua Fontis Aureae . Fue uno de los tres acueductos imperiales que abastecían la ciudad de Cordobán y estuvo en funcionamiento hasta principios del siglo XX.