
Cuadro pintado por Julio Romero de Torres para las Bodegas Cruz Conde de Córdoba.
Romero de Torres participó en la corriente del cartel como medio de comunicación, y realizó una serie de obras en la que se integra en la nueva tendencia. Esta actividad cartelista de Julio Romero de Torres fue conocida fundamentalmente por su participación en diversas empresas publicitarias, básicamente por los carteles ejecutados para las Bodegas Cruz Conde y la Unión de Explosivos Riotinto y los de la feria de mayo cordobes
El fundador de la bodega Ramón Cruz Conde, amigo del pintor y le pidió que representara su marca con un cartel salido de sus pinceles. Julio, simbolizar la firma con una mujer racial de rasgos moriscos, y grandes ojos negros de mirada penetrante, esbelta de fértiles caderas, de tez olivácea, de melena oscura; creando una un nuevo concepto de sensualidad frente a la estética de fragilidad de la mujer de la belle époque, periodo en el que imperaban los rasgos más caucásicos como símbolo del refinamiento y de la belleza, así Romero de Torres destrozó aquel viejo precepto, poniendo como canon de belleza la mujer cetrina por el sol, que significaba la campesina o trabajadora desde donde hasta él, se habian alejaron todo los canon de belleza.
Julio Romero pintó una serie de Carteles para la bodega Cruz Conde que entonces su sede se encontraba en Córdoba. Entre ellos se publicitan Anís la Cordobesa y fino Cruz Conde.
Como modelo para estos carteles le sirvió Dolores Castro Ruiz, llamada artísticamente. Dora la Cordobesita, la cupletista más famosa del momento.
Este azulejo realizado en cerámica esmaltada se encontraba fijado sobre el muro de una casa por donde pasaba la antigua carretera nacional IV, en la calle llamada de la Ribera, por servir de orillas a Guadalquivir a su paso por Córdoba. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.


Pintura de Julio Romero realizada por encargo del fundador de la bodega Cruz Conde para reclamo de sus vinos.
En esta perspectiva tomada a la distancia más o menos el molino de la Alegría se puede ver el puente llamada entonces de San Rafael, la Calahorra el Campo de la Verdad y un plateado Gualquivir que parece tomar reflejo de la blusa que cubre medio brazo de la mano que sostiene la guitarra. Los símbolos florence, los ojos que miran, el río pausado, la tierra tranquila, el vino que espera, la carne turgente y la ciudad como pasado y quizás futuro,