[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Guadalquivir y los tiempos que lo vieron – Cosas de Cordoba

Guadalquivir y los tiempos que lo vieron

¿Sabéis que el rio cambió de nombre en cada época y por cada pueblo que paso por él?

¿Qué tartesios ya navegaron por sus aguas?

¿Qué el rio trasporto la plata de Almadén para el templo de Salomo mil años antes de Cristo?

¿Que posiblemente los basamentos de sus molinos sean de tiempos de la república romana?

¿Qué ante de puente romano fuera edificado por Cesar después de la batalla de Mundas ya existía en el mismo lugar otro mandado construir por Pompeyo?

¿Qué el primer valí de Córdoba en el siglo VIII por orden del Califa de Damasco restauro el puente romano que por entonces se encontraba inutilizado?

Que el Guadalquivir es el rio más cantado por los poetas.

El Guadalquivir es la vena que conduce la vida a través de nuestra tierra, concretamente la arteria vivificadora de Andalucía, que desde Tarsis a nuestros días es la gran avenida de nuestras crónicas,  esa calle de agua por la que ha transitado la historia de Europa

Por el Guadalquivir navegaron y comerciaron todos los pueblos que llegaran a las orillas de Iberia, la conquistaron o fueron conquistados por ella, y en sus molinos probablemente de basamento republicano o imperial se molió el trigo principal alimento del cuerpo de sus moradores y se fabricó por primera vez el papel en Europa, base del sustento del espíritu.

El Guadalquivir es un don para Andalucía, es el último de los grandes ríos sinopsis de civilizaciones. El primero fue el Indo; los segundos “binomio” Tigris y Éufrates; el tercero, el Nilo; y el cuarto el Guadalquivir que es el protagonista de la historia de la ciudad de Córdoba y del Imperio Musulmán de Occidente.

 El Guadalquivir ha tenido otra función relacionada con el mundo de los muertos y la realización de ritos ligados a ofrendas de armas y otros enseres personales a las aguas, tal y como se llevaron a cabo en numerosos puntos de la fachada atlántica europea en la Edad del Bronce. El río constituye la razón de ser de todas las poblaciones que se asientan junto a su cauce, hasta el punto de que las variaciones de este, con el abandono de determinados meandros, ha sido causa de decadencia e incluso de la desaparición de numerosas ciudades.

El río Guadalquivir ha ejercido un papel decisivo en la historia andaluza como fuente de riqueza, comercio e intercambio cultural. Sus recursos mineros y los suelos fértiles de sus riberas lo hicieron muy atractivo, siendo un río cuya navegabilidad ha sido descrita con gran lujo de detalles en los textos antiguos por Pomponio Mela, Estrabón, Herodoto, Plinio y Apiano entre otros, por ellos se puede conocer que su tráfico fluvial pudo llegar hasta los alrededores de Castulo (Cerca de Linares)

El Guadalquivir se llamó Certir o Certis según Tito Livio o Tharsis como lo denominaron los griegos y que más tarde sería llamado rio Baetis o  Perkes o Perci  según  Esteban de Bizancio,

Los andalusíes lo llamaron   Nahr Qurtuba (río de Córdoba) desde la época de Rasis. No obstante, en el siglo XI, con la fitna del Califato de Córdoba este nombre empezó a declinar y comienza  a surgir  Wad al-Kabir Al-Kabir.

Idrisi en su mapamundi de 1154, llama al río con el nombre de Nahr Agtam. Cuando Fernando III llega a Córdoba en el siglo XIII el río ya es conocido como Guadalquebir o Guadalquibir, que en la ortografía actual es Guadalquivir.

En cuanto o los pueblos que por el navegaron los tartesios constituyeron el primer estado organizado de la península Ibérica a orillas del Guadalquivir, La civilización de Tarsi progresó en su fértil valle desarrollando un comercio que servía para unir las costas de Tartessos con el interior de la actual Andalucía y el resto del Mediterráneo.

El Rio fue la vía por donde navegaba el carbón, plomo, zinc, estaño, cobre, hierro, mercurio, cinabrio, plata y dicen que también oro, desde las minas de Sierra Morena, y muchos de estos materiales terminaban engalanado el templo de Salomón. También en tiempo más cercanos por el rio navegaron los troncos de los árboles cortados en la sierra de Cazorla con los que se construían las armadas que hacia el camino de las Indias y hasta 1988 aun flotaban los tronos del Alto Guadalquivir, al final utilizados por RENFE para los travesaños de sus vías.

 La navegabilidad del Guadalquivir se mantiene con los visigodos, pero se pierde con el paso del tiempo hasta que fue residual.  Con el Estado Andalusí se consiguió su recuperación

El puerto fluvial de Córdoba fue el durante la época emiral y califal el puerto comercial más importante de la península Ibérica, hasta el punto de que Hasdai_ibn_Shaprut el judío obispo de Elvira que como jefe de aduanas supervisaba los fielatos en el puerto de Córdoba llego a decir que era la partida más importante del presupuesto del Califato. Posiblemente se encontraba situado al oeste del Alcázar tal y como parece que demostraron algunos restos surgidos durante la construcción del puente de San Rafael.

Con la conquista castellana, el puerto callo en decadencia. Fue ya en el siglo XVI cuando Fernán Pérez de Oliva realizo un intento serio de recuperar la navegabilidad del Guadalquivir, pero no obtuvo éxito.

En muchas ocasiones se plantea la navegabilidad del rio, también Felipe IV lo intento, nombrado a Gaspar Bonifax Corregidor de Córdoba superintendente de una obra, que no se pudo realizar.

Fueron los franceses los que, durante la ocupación napoleónica, a principios del siglo XIX construyeron unas barcas planas para transportar cereal de Córdoba a Sevilla.  Una vez expulsados los franceses, el nuevo gobierno trató de recuperar la idea de la navegabilidad del Guadalquivir. Uno de los últimos intentos por hacer que los barcos volvieran a subir rio arriba fue el proyecto del Carlos Mendoza que, en 1904, ideó un sistema de 11 presas escalonadas, como las de Posadas o Palma del Río, a fin de que los embalses creados asegurasen un calado mínimo de dos metros para permitir la navegación. Después el desinterés, el tiempo y  el clima, acabaron con el proyecto, Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.