
El grifo de Pisa. Museo dell’Opera del Duomo de Pisa.
El Grifo de Pisa es la mayor escultura metálica conservada de al-Ándalus. Fechado entre los siglos X y XI, mide 1,07 metros de altura (más de tres pies o 42,5 pulgadas). Su historia está ligada a la ciudad de Almería, uno de los reinos de taifas más poderosos tras la fragmentación del Califato de Córdoba, que alcanzó su mayor esplendor bajo el reinado de Jairán.
En el año 1089, la flota pisana saqueó Almería, entonces un próspero centro cultural y comercial. La ciudad fue devastada, sus edificios arrasados y sus riquezas transportadas en barcos rumbo a Italia. Entre el botín, los pisanos se llevaron la que estaba considerada la escultura de bronce más monumental del mundo andalusí: el Grifo, criatura fantástica mitad león y mitad águila. Por su carácter simbólico y su tamaño excepcional, se cree que pudo estar emplazado en la Alcazaba de Almería, levantada por Abderramán III en el año 955.
El Grifo es el ejemplo más célebre y monumental de la tradición de bronces zoomorfos andalusíes, entre los que también destaca el Cervatillo de Medina Azahara, de dimensiones mucho menores.
A primera vista, el Grifo parece una pieza enigmática: su origen no está del todo claro y su función sigue siendo objeto de debate. ¿Fue un surtidor de agua, parte de una fuente palaciega, o incluso un instrumento sonoro, como sugieren algunos estudios? Lo cierto es que guarda similitudes tanto en técnica como en estilo con otras esculturas y fuentes animales de los palacios andalusíes.
La estatua representa una criatura híbrida: cabeza de águila, orejas de caballo, barbas de gallo, alas extendidas, cuerpo de león y garras de águila. Está realizada en bronce fundido, con las alas trabajadas aparte y fijadas mediante remaches. Su interior es hueco, e incorpora una copa globular de bronce en el vientre, lo que refuerza la hipótesis de que tuvo una función hidráulica o acústica.
El Grifo está profusamente decorado. En torno a su pecho y flancos se conserva una inscripción árabe que proclama: «Perfecta bendición, completo bienestar, perfecta alegría, paz eterna y perfecta salud, felicidad y buena fortuna».
Las alas están labradas con plumas estilizadas, el pecho con escamas semicirculares y la espalda con círculos entrelazados. Cada pata luce un cartucho en forma de lágrima con motivos zoomorfos: leones en las delanteras y aves, probablemente águilas, en las traseras.
Durante siglos, el Grifo almeriense coronó el tímpano oriental de la catedral de Pisa, como botín de guerra exhibido con orgullo. En 1928 fue retirado para su conservación y actualmente se encuentra en el Museo dell’Opera del Duomo de Pisa, donde se expone como uno de los testimonios más fascinantes del arte andalusí. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Cartela sincerada en la parte superior de la pierna de la escultura.

Detalle de la inscripción en cúfico sobre el pecho de la escultura que dice:
Bendición perfecta, bienestar completo, felicidad perfecta, paz eterna, perfecta salud, felicidad y buena fortuna al propietario.

Fronton de la catedral de Pisa donde se encontraba el grifo andalusí.

Parte trasera de la Catedral de Piza donde se puede ver una copia del grifo de Al-Ándalus.

La reproducción del Grifo de Al-Ándalus se puede ver con más claridad.