
El 21 de septiembre del año 974, el general Galib Abu Temman al-Nasir regresó triunfante a Córdoba tras restaurar el protectorado omeya sobre Marruecos. Este destacado militar, de origen esclavo y posteriormente liberado durante el reinado de Abderramán III, se convirtió en una de las figuras más prominentes del Califato de Córdoba. Sirvió fielmente a los tres primeros califas, alcanzando su máximo prestigio bajo el mandato de Alhakén II. Falleció en el año 981 durante el gobierno de Hixem II.
Galib era un hombre de acción, temeroso de Dios, leal a su señor el califa y respetuoso con los vencidos. En sus campañas mostró una actitud benévola y misericordiosa hacia aquellos a quienes derrotaba, lo que le ganó tanto admiración como temor entre sus contemporáneos.
En una de sus más notables campañas, derrotó al conde Fernán González en Madinat Salim, convirtiendo esta plaza fronteriza en su cuartel general. Esta victoria consolidó el control andalusí sobre la región norte del Califato.
Galib también tuvo un papel crucial en Marruecos frente a la amenaza de Aben Kenum, el rey de Tánger. En el año 972, al llegar a Tánger, sobornó a los generales de Aben Kenum, forzando a este último a refugiarse en la fortaleza conocida como la «Roca de las Águilas». Dos años después, en 974, Galib asaltó la fortaleza y logró la rendición de Aben Kenum, devolviendo el control de la región al Califato de Córdoba.)
En el año 972, el califa Alhakén II confió a Galib el mando de una flota andalusí para repeler una invasión normanda compuesta por 28 naves. En una batalla naval cerca de Silves (Shilb), en la desembocadura del río Arade, Galib obtuvo una decisiva victoria, asegurando la supremacía marítima del Califato en el Algarve.
A la muerte de Alhakén II en 976, su hijo Hixem II fue proclamado califa, pero el poder real recayó en su ministro Abd al-Rahman Ibn Mutarif, con el respaldo del general Galib. Para reforzar esta alianza, se concertó el matrimonio entre Almanzor y Asma, la hija de Galib. Tanto Galib como Almanzor fueron nombrados hayib (chambelán), ocupando cargos de alta responsabilidad en el Califato: Galib en la frontera norte y Almanzor en Córdoba.
Sin embargo, pronto surgieron tensiones entre suegro y yerno. Cuando Almanzor fue nombrado emir (gobernador general de al-Ándalus), alcanzando un poder casi absoluto, las relaciones se deterioraron rápidamente. Como resultado de su enemistad, Galib se refugió en Medinaceli (Madinat Salim) y trató de recuperar el control de Gormaz, una fortaleza leal a Almanzor. Para ello, se alió con García Fernández, conde de Castilla, y con Sancho Garcés II, rey de Navarra. No obstante, sus fuerzas combinadas fueron derrotadas en la batalla de Rueda.
En el año 981, Galib murió en Torrevicente (actual Soria) durante un enfrentamiento contra las tropas de Almanzor. Aunque su ejército era superior en número, la caída de Galib de su caballo y el golpe fatal en su cabeza provocaron su derrota. Abandonado por sus tropas, el general murió, cerrando así el capítulo de uno de los militares más destacados del Califato de Córdoba. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc. –
Fotogracia de la puerta principal de la fortaleza de Gomaz coronada por un doble arco califal de gran belleza. Fue mandada construir por el general Galib, estableciendo en ella el principal cuartel general andalusí, llamada Marca Media. Es considerada la fortaleza más extensa de Europa y uno de los monumentos más emblemáticos de arquitectura militar cordobesa.