
Estatua del emperador Antonino Pío en la puerta principal del fuerte de Saalburg
Saalburg y el Limes de Germania Superior: el legado del emperador Trajano en la frontera del Rin.
El emperador Trajano, oriundo de Itálica, en la provincia romana de la Bética (actual Andalucía), llevó al Imperio romano a su máxima expansión territorial. Su política de consolidación y avance de las fronteras desplazó la línea defensiva que su antecesor Augusto había fijado en el Rin, adentrándose en la Germania Superior. Desde aquella frontera septentrional del mundo civilizado, Roma podía decir, con una mezcla de altivez y temor: “Ahí están los bárbaros”.
Uno de los pilares de esta línea defensiva fue la fortaleza de Saalburg, un castellum romano ubicado en las colinas del macizo del Taunus, al noroeste de la actual Bad Homburg, en el estado federado de Hesse, Alemania. Aunque se desconoce su denominación original en latín, su función y ubicación dentro del Limes Germanicus la convierten en una pieza clave del sistema defensivo del Imperio.
El fuerte fue probablemente construido hacia el año 90 d.C., en tiempos de la dinastía flavia, como parte de una estrategia de control territorial progresivo en las provincias del norte. Estaba diseñado para albergar a una guarnición mixta de infantería y caballería, concretamente la Cohors II Raetorum civium Romanorum equitata, una unidad auxiliar compuesta por 500 a 600 soldados, reclutados inicialmente en la provincia de Raetia, pero con derechos de ciudadanía romana.
A unos 200 metros al norte del fuerte, en el bosque de Taunus, se extendía el propio limes, una estructura lineal compuesta por una empalizada continua, un foso y torres de vigilancia a intervalos regulares. Este límite físico no solo marcaba la frontera del Imperio con el llamado Barbaricum (las tierras habitadas por pueblos germánicos no sometidos), sino que también constituía un dispositivo de control económico, migratorio y militar.
El limes estaba conectado por una red de vías romanas, que permitían el rápido desplazamiento de tropas y suministros. En este caso, una calzada unía Bad Homburg con Wehrheim, articulando las fortificaciones del sistema fronterizo. El castillo de Saalburg y su entorno eran parte de un plan más amplio de romanización del área: desde el año 75 d.C., los romanos comenzaron a construir una serie de castra (fuertes militares) en la región, y hacia 110 d.C., tras la retirada de parte de las tropas, se fundó la civitas Taunensium, núcleo civil de origen militar.
Un miliario hallado en las proximidades menciona el título honorífico Ulpia, en alusión a Marcus Ulpius Traianus, el emperador Trajano. Este dato permite situar la fundación de la civitas antes del año 117 d.C., año de la muerte del emperador. Posteriormente, durante el siglo III, se completó la ampliación de este asentamiento con la construcción de una muralla urbana, lo que evidencia la evolución de un enclave militar hacia un centro urbano romanizado, en pleno corazón de Germania.
Hoy, Saalburg es un yacimiento arqueológico y un museo al aire libre, reconstruido en parte para mostrar cómo era la vida en una fortaleza de frontera del Imperio romano. Su historia es testimonio del esfuerzo colosal de Roma por domesticar y controlar los límites del mundo conocido… aunque más allá del limes, el bosque germano siguiera siendo, por siglos, el reino indómito de los bárbaros. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
