
Documentos están escritos en pergamino, elaborado con piel de animal, y se conservan en el Archivo Municipal de Córdoba.
El 8 de abril del año 1241, el rey Fernando III otorgó a la ciudad de Córdoba un fuero, es decir, un conjunto de privilegios y normas para sus habitantes. Entre otras cosas, el rey protegía a los ciudadanos cordobeses frente a abusos y reconocía derechos inéditos para la época:
“Nadie podrá embargar los bienes de un cordobés sin causa justa, y si lo hace, deberá devolver el doble y pagar una fuerte multa al rey.”
“Ninguna mujer, viuda o doncella, podrá ser obligada a casarse contra su voluntad, ni podrá ser violada, ni en la ciudad, ni en el campo, ni en los caminos.”
“Los caballeros cordobeses estarán exentos de pagar diezmos o tributos por las tierras que tengan, ahora o en el futuro.”
“Mientras tenga vida y salud, acudiré en defensa de Córdoba siempre que lo necesite, ya sea contra cristianos o contra moros.”
En el documento original puede verse un gran sello circular que representa la autoridad real. A ambos lados, aparecen los nombres de las personas importantes que actuaron como testigos.
Fernando III expidió dos versiones del fuero: una en castellano antiguo (romance) el 8 de abril de 1241, y otra en latín el 4 de marzo de ese mismo año. Esta última es la que los expertos consideran válida legalmente, ya que lleva el sello y las firmas correspondientes. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
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