
Pintura Beato Francisco de Posadas. Anónimo, que se encuentra en los Fondos Museo Bellas Artes Córdoba .
Francisco de Posadas, el humilde predicador cordobés
El 25 de septiembre de 1644 nace en Córdoba Francisco de Posadas, quien fue bautizado en la parroquia de San Andrés.
De origen humilde y familia trabajadora, intentó ingresar en el prestigioso convento de San Pablo de Córdoba, regido por la orden de los dominicos, pero fue rechazado debido a su baja condición social, ya que dicho convento reservaba sus puertas para miembros de la nobleza o familias acomodadas. Un año más tarde, sin embargo, fue admitido en el cenobio de Scala Coeli, situado en la sierra cordobesa, destinado a los solicitantes más modestos. Esta admisión provocó la ira del prior de San Pablo, quien ordenó su expulsión inmediata. No obstante, los frailes dominicos del convento de Jaén, donde Francisco se hallaba temporalmente, se opusieron con firmeza a esta decisión. Finalmente, y gracias a esta resistencia, el prior cordobés se vio obligado a aceptar que Francisco profesase como dominico, aunque le prohibió regresar a Scala Coeli o residir en Córdoba.
Fue ordenado sacerdote en Guadix y más tarde vivió en Sanlúcar de Barrameda durante varios años, donde comenzó su intensa labor de predicación. Se le propuso viajar a Roma para ampliar estudios y optar a una cátedra, pero Francisco rechazó los honores académicos y prefirió entregarse al púlpito y a la acción pastoral directa.
Finalmente, pudo regresar a su ciudad natal, reinstalándose en Scala Coeli, desde donde emprendió una incansable tarea misionera. Pronto alcanzó el aprecio de todas las clases sociales. Predicaba con frecuencia en la plaza de la Corredera y en otros espacios públicos de Córdoba, donde congregaba a multitudes. Sus sermones, de estilo fogoso y directo, denunciaban con dureza las costumbres relajadas de la época, así como el teatro, llegando incluso a lograr la prohibición de algunas representaciones. Se distinguió por su carisma y extraordinaria fuerza persuasiva, manteniendo su apostolado activo durante más de cuarenta años.
Desde la hospedería del convento de Scala Coeli, situada en la puerta del Rincón, Fray Francisco desplegó una admirable labor pastoral profundamente conservadora, que caló hondamente en la sociedad cordobesa de su tiempo. Prestó especial atención espiritual a los presos de la Cárcel Real y a la conversión de numerosos musulmanes que aún vivían en la ciudad, mostrando en todo momento una vocación misionera e incluyente.
El rey Carlos II, a instancias del obispo fray Diego de Salazar, le propuso en dos ocasiones para el episcopado, pero Francisco rehusó ambas, fiel a su voto de humildad y a su compromiso con la vida sencilla.
Falleció el 20 de septiembre de 1713, tras celebrar misa en el hospicio de la puerta del Rincón, fundado por él mismo. Irónicamente, su cuerpo fue trasladado al convento de San Pablo, que en vida le había rechazado, pero que tras su muerte le recibió con todos los honores.
Francisco de Posadas fue una de las grandes figuras de la Orden de Predicadores. Conocido por su humildad, caridad y espíritu incansable, su figura fue objeto de gran veneración. A iniciativa del Concejo de Córdoba, se costeó y promovió el proceso de canonización, que culminó con su proclamación como beato por el papa Pío VII el 20 de septiembre de 1818.
Dejó numerosos escritos de carácter biográfico, espiritual e histórico, que atestiguan su profundo pensamiento religioso y su compromiso con la regeneración moral de la sociedad de su tiempo. Soledad Carrasquilla caballero. sccc._

El Hospital del Padre Posadas que aún se ve con la puerta de la iglesia junto a la del Rincón, y otra pequeña casi al entrar en el callejón del Adarve. Fue un hospital que a principios del siglo XV fundó la actual cofradía del Santísimo en Santa Marina, acogiendo en aquel lugar a algunos enfermos y a los cofrades que no contaban con medios para curarse en sus casas.
En 1580, careciendo los frailes de Scala Coeli de una hospedería en Córdoba, y no queriendo recibir ese favor de los de San Pablo, se fijaron en este hospital de San Bartolomé e hicieron un contrato por el que tenían derecho a hospedarse, en cambio de ciertas obligaciones que se le impusieron.
Cuando la exclaustración, la Hacienda recogió el edificio como propiedad de aquel convento, pero reclamado por la cofradía se mandó entregar a la junta de Beneficencia, y la Diputación Provincial propuso y obtuvo una real orden, fecha 21 de enero de 1840, disponiendo la venta y que su producto sirviese de base para la dotación de un banco de empeños y caja de ahorros en esta capital, útil idea que no se realizó, siguiendo aquel local arrendado y su renta incorporada al hospital provincial de Crónicos. En virtud de la ley de desamortización de 1855 se vendió, comprándolo el señor Marqués de Guadalcazar, quien en un principio se dijo lo iba a incorporar a sus casas, variando el callejón del Adarve. Lo tienen destinado a atarazana de los efectos para sus obras». Paseos por Córdoba. Ramírez de Arellano