[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Fernando VII – Cosas de Cordoba

Fernando VII

Fernando VII conspiró contra su propio padre, Carlos IV, con el objetivo de arrebatarle el trono en un clima de intrigas cortesanas, ambiciones personales y profunda crisis del Estado borbónico. Desde muy joven mostró una marcada inclinación a la deslealtad y a la maniobra política, alentado por sectores contrarios al valido Manuel Godoy y por una nobleza descontenta con el rumbo del reino. Estas conspiraciones culminaron en episodios como el Motín de Aranjuez de 1808, que forzó la abdicación de Carlos IV y precipitó el colapso de la monarquía española ante Napoleón.

Sobre la personalidad de este monarca escribe el historiador Juan Antonio Granados en su obra Breve Historia de los Borbones una valoración especialmente severa:

«En cuanto a la doblez perenne del personaje, a su mezquindad y cobardía, deben cabernos pocas dudas, pues se pasó toda su vida conspirando, afirmando una cosa y la contraria, ya fuera ante Napoleón o ante las Cortes».

Esta descripción resume con precisión la constante falta de coherencia política de Fernando VII, capaz de jurar fidelidad a principios opuestos según las circunstancias y su conveniencia personal.

Sin embargo, pese a sus maniobras y a su carácter, Fernando gozaba de una notable simpatía popular. El pueblo llano veía en el príncipe heredero una figura casi trágica:

«El pueblo llano veía en el príncipe Fernando, tan grande y tan feo como era, un desvalido retoño maltratado por unos padres desnaturalizados, entregados vilmente a un valido sin escrúpulos».

Esta imagen, cuidadosamente alimentada por sus partidarios, lo presentó como víctima de Godoy y de una corte corrupta, convirtiéndolo en símbolo de esperanza frente al descrédito de la monarquía reinante.

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), Fernando VII fue elevado a la categoría de mito popular bajo el apelativo de “el Deseado”, aun cuando permanecía prisionero de Napoleón en Valençay. En su nombre se luchó contra el invasor francés y se legitimaron tanto la resistencia armada como la labor política de las Cortes de Cádiz, que elaboraron la Constitución de 1812, un texto fundamental que proclamaba la soberanía nacional, la división de poderes y una monarquía constitucional de inspiración liberal.

No obstante, cuando Fernando VII regresó a España y ocupó finalmente el trono al término de la guerra, defraudó de manera rotunda las expectativas populares. En 1814 abolió la Constitución de 1812, persiguió a los liberales y restauró sin titubeos el Antiguo Régimen, reinstaurando el absolutismo monárquico. Este acto no solo supuso una traición a quienes habían combatido en su nombre, sino también un grave retroceso político que sumió al país en una espiral de represión, inestabilidad y enfrentamientos internos. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Pintura de Fernando VII como Príncipe de Asturias de Francisco de Goya. Boceto preparatorio para La familia de Carlos IV. sccc.