[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Europa de raptada a asesina – Cosas de Cordoba

Europa de raptada a asesina

En el puerto de Barbate se han reunido, varadas, una decena de pateras rescatadas en el Estrecho. En su interior aún pueden verse ropa, chalecos salvavidas y restos de comida que sus ocupantes ya no necesitarán. A esta trágica exposición se le ha dado el nombre de «Pateras: La vergüenza de Europa».

Sin embargo, Europa no puede sentir vergüenza: un mapa, una tierra, por muy continente que sea, no posee sentimientos. Yo la habría titulado «La vergüenza de los europeos», porque el sentimiento —y la responsabilidad— son intrínsecos al ser humano.

El 1 de noviembre de 1988, el 25 de octubre de 2003, en 2009, el 27 de enero de 2017, el 23 de junio, el 5 y el 16 de noviembre de 2018, y todos los días anteriores y posteriores de los últimos treinta años —y los que vendrán—, desde aquella patera avistada una noche frente a Rota, llena de vidas, y hallada al amanecer vacía, mientras el mar vomitaba en la orilla cuerpos rotos como muñecos, han pasado más de tres décadas y 6.714 esperanzas y sueños contabilizados. Los cuerpos que nunca aparecieron no figuran en las estadísticas.

El Estrecho de Gibraltar, puerta del Mediterráneo, se ha convertido en la mayor fosa común del mundo. Parece querer poblarse de ahogados, desde el fondo hasta la superficie, como si necesitara rellenarse de muertos para poder ser transitado por quienes nunca aprendieron a nadar.

Nadie sabe realmente cuántas personas han perdido la vida en los pocos kilómetros que separan África de las costas españolas. Se estima que más de 20.000 quedaron para siempre en el mar antes de alcanzar las orillas andaluzas, a bordo de cayucos, pateras, balsas, tablas de windsurf, motos acuáticas u otros artefactos flotantes improvisados.

La distancia más corta del Estrecho, entre la Punta de Oliveros (Tarifa, Cádiz) y Punta Cires (Marruecos), es de apenas 7,8 millas náuticas (14,4 kilómetros). En ese breve espacio, muchos de los jóvenes que embarcaron fuertes, ilusionados, convencidos de alcanzar el paraíso prometido, el supuesto Edén del norte, llegaron a la costa semi descompuestos o aún intactos, rodeados de cuerpos sin vida, mientras los supervivientes, ateridos de frío, parecían a veces más muertos que los propios cadáveres, con la esperanza convertida en espanto.

Las embarcaciones de madera recogidas en la orilla de La Janda, tras haber cruzado el Estrecho, forman parte de la exposición «Pateras: La vergüenza de Europa», instalada en el puerto de Barbate. La muestra está organizada por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, dentro de su Proyecto Pateras, en colaboración con la Agencia Pública de Puertos de Andalucía. Con esta acción se pretende sacudir conciencias y permitir que se sienta, aunque sea por un instante, la crudeza de la migración en el sur de Europa. Soledad Carrasquilla Caballero. Sccc.-

La madera puebla de astillas el Estrecho.

Juguetes abandonados por las olas.

Barcos que navega con Levante y a veces llega.

Con un na sola sandalia no se puede andar ni con un tablon navegar.

Tapo el frio una vez, pero mojado ya no servia.

El no llego, pero su mensaje si.

Cartela con referencia a un naufragios en el Estrecho.