[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. En el 1910 la Mezquita de Córdoba sufrió un incendio – Cosas de Cordoba

En el 1910 la Mezquita de Córdoba sufrió un incendio

El incendio de la Mezquita-Catedral de Córdoba (1910 y 2001)

El 29 de mayo de 1910, la Mezquita-Catedral de Córdoba sufrió un incendio causado por una descarga eléctrica que impactó en el cimborrio del crucero de la Catedral. Este suceso figura entre los 178 incendios más célebres de la historia, según recoge el libro La cuadratura del triángulo del fuego. En esa misma recopilación aparece también el siniestro ocurrido el 5 de julio de 2001, cuando un fuego se declaró en una de las salas del archivo situada cerca del mihrab, que albergaba documentos desde el siglo XIII en adelante.

Las llamas consumieron 25 legajos de los más de 5.000 que custodia el archivo, aunque la estructura del edificio no sufrió daños. En este archivo se conservan documentos desde el año 1236, fecha en que Fernando III de Castilla entregó la Mezquita a la Iglesia. Entre ellos se encuentran los privilegios concedidos a la Catedral por el propio monarca y las bulas pontificias otorgadas por el Papa Gregorio IX con motivo de la conquista de Córdoba.

El Archivo Histórico de la Mezquita-Catedral de Córdoba permanece rodeado de misterio. La negativa reiterada a permitir el acceso a investigadores ha suscitado sospechas sobre la existencia de documentos comprometidos, posiblemente incluso obras de autores andalusíes o moriscos. Estas conjeturas se avivaron tras el incendio de 2001. “Solo se han quemado 25 cajas de legajos”, declaró entonces el archivero de la Catedral. Pero lo cierto es que nunca sabremos con certeza qué contenían esos escritos, a menos que exista alguna copia oculta al margen de la curiosidad de los estudiosos, escondida tras el humo del incendio.

Un testimonio anónimo dejó constancia de lo ocurrido:
“Jamás se protegió un pequeño incendio con tanta cautela. Nada de cámaras, nada de periodistas y misterio en abundancia. Cualquiera podría pensar que se quería ocultar algo. Dos guardias jurados impedían el paso a los medios alegando que la policía investigaba. Y si el siniestro fue mínimo, ¿por qué aparecieron por la Mezquita la alcaldesa, el arquitecto de la Junta, los miembros del Cabildo, los representantes de Mapfre y salía tanta humareda por las ventanas altas de la fachada sur?”

La fachada del muro de la qibla, por cuyos balcones emergía la espesa humareda, fue testigo silente de aquel incendio que aún hoy, más de dos décadas después, sigue envuelto en incógnitas. Soledad Crrasquilla caballero. sccc.-