[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Emilio Herrera Linares – Cosas de Cordoba

Emilio Herrera Linares

Otro andaluz.


General, ingeniero militar, inventor, científico; piloto de globo libre, dirigible, avión e hidroavión. Creador y director de la Escuela Superior de Aerotecnia, miembro de número de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, caballero de la Legión de Honor de Francia, caballero gentilhombre de cámara con ejercicio de Alfonso XIII, comendador de la Orden de Cristo de Portugal y de la Orden de Isabel la Católica, laureado de la Academia de Ciencias de Francia, presidente del Gobierno de la II República Española, ministro de Asuntos Militares y vice-mariscal del Aire de la II República Española en el exilio.

Emilio Herrera Linares nació en Granada el 13 de febrero de 1879, en la calle de San Isidro del barrio de San Antón, y falleció en Ginebra el 13 de septiembre de 1967, en el domicilio de su hijo José. Sus padres fueron Emilio Herrera Ojeda y Rita Linares Salanava.

Contrajo matrimonio con Irene Aguilera Cappa, con quien tuvo dos hijos. José, escritor de la generación del 36 y Premio Nacional de Literatura, fue autor de numerosos escritos de exaltación a la II República durante la Guerra Civil Española y amigo de poetas como Rafael Alberti y Miguel Hernández. El otro hijo, Emilio, apodado “Pikiki”, fue teniente piloto de aviación y murió en la batalla de Belchite en 1937, a los 19 años.

Herrera estudió en el Colegio de San Pablo de Granada e inició la carrera de arquitectura en su ciudad natal, aunque la abandonó para ingresar en la Academia de Ingenieros de Guadalajara, donde se graduó como teniente en 1903. Poco después solicitó su traslado a la Escuela Práctica de Aerostación, donde aprendió el manejo de aerostatos. Más adelante, desarrolló un plano del territorio utilizando fotografías aéreas, una técnica innovadora para la época, ya que contaba con los títulos de piloto de avión y de dirigibles.

Se interesó por los primeros aviones tras asistir, junto a su amigo Alfredo Kindelán, a una exhibición de los hermanos Wright en Augsburgo, Alemania.

En 1914, junto con el capitán José Ortiz Echagüe, realizó la primera travesía aérea del Estrecho de Gibraltar, entre Tetuán y Sevilla, a bordo de un monoplano Nieuport. Este fue el primer vuelo realizado entre Europa y África, sobrevolando el Peñón de Gibraltar. Los cañones británicos apuntaron a la aeronave española sin lograr abatirla, ya que la artillería antiaérea aún no estaba desarrollada.
El Gobierno inglés presentó una enérgica protesta ante España por la supuesta violación de su soberanía. Sin embargo, Alfonso XIII, lejos de reprender a los aviadores, los distinguió con la «Llave de Gentilhombre de Su Majestad», reconociendo su hazaña histórica.

En 1927, durante una reunión iberoamericana, Herrera acuñó el término “espacio aéreo”, que sustituiría al entonces empleado “aires territoriales”. Este término, con sus implicaciones legales, es hoy universalmente aceptado.

En 1915, fue enviado a los Estados Unidos para adquirir aparatos Curtiss JN-4 “Jenny” y establecer la primera escuela de pilotos de hidroaviones en España. Posteriormente, participó en la Guerra del Rif como aviador y actuó como observador aéreo en distintos frentes durante la Primera Guerra Mundial.

En 1918, propuso la creación de una aerolínea transoceánica, “Trans-aérea Colón”, para conectar Europa y América mediante dirigibles diseñados por Leonardo Torres Quevedo. Aunque esta iniciativa no prosperó en España, terminó realizándose en Alemania con el dirigible Graf Zeppelin LZ 127, en el que Herrera participó como segundo comandante. Este dirigible logró cruzar el Atlántico y dar la vuelta al mundo.

Colaboró también con Juan de la Cierva en el desarrollo del autogiro, una de las grandes invenciones en la historia de la aviación. sccc.

Fotografía de la escultura en Emilio Herrera Linares que se encuentra colocada junto a las facultades de ingeniería de la Universidad de Granada. Fue realizada por los artistas Balbino Montiano Benítez y Antonio Martínez Villa. La obra a tamaño natural está realizada en bronce. Vestido con el traje típico de aviador de las primeras décadas del siglo XX. Con su mano izquierda sujeta el casco del traje de astronauta, que diseñó en los años 30 del pasado siglo.

Traje espacial de Emilio Herrera Linares 1935 y el de la NASA 1982