
El San Juan Bautista pintado por de Claude Deruet en 1617, como un galeón con la bandera de Hasekura (esvástica roja sobre fondo anaranjado) en el mástil superio.
El 5 de octubre de 1614, una delegación diplomática japonesa liderada por el samurái Hasekura Rokuemon Tsunenaga llegó a Veracruz, Nueva España (actual México) El barco que llevó a la delegación, conocido en Japón como Date Maru y rebautizado en España como San Juan Bautista, fue uno de los primeros galeones construidos en Japón al estilo occidental. Este barco, estaba inspirado en los diseños navales europeos, conocidos en Japón como nanban-sen (barcos bárbaros del sur).
El grupo en cabalgaduras llegaron a Veracruz, embarcando en el galeón San José integrado en la flota de Indias, hasta Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del Guadalquivir, para comenzar un largo viaje por tierra hasta Madrid, la capital del imperio español. La llegada a Sanlúcar de Barrameda tuvo lugar el 30 de septiembre de 1614 y el duque de Medina Sidonia, envió carrozas para recibir y honrar a los embajadores del Asia y su séquito, dispensándoles famoso alojamiento. Además, el duque aparejó dos galeras que los condujesen río arriba hasta Coria del Río, donde deberían esperar hasta ser recibidos por las autoridades sevillanas.
Esta embajada, conocida como la Misión Keichō, fue la primera delegación diplomática oficial enviada por Japón a Europa, y una de las primeras muestras del contacto entre Oriente y Occidente. Encabezada por Hasekura Tsunenaga, la misión contaba con 186 personas, entre los que se encontraba una delegación de frailes jesuitas y otra franciscanos, samuráis y mercaderes que acompañaban a Hasekura en un viaje que duraría más de dos años por el continente europeo.
Hasekura Tsunenaga fue un veterano de las invasiones japonesas a Corea bajo el liderazgo del taiko Toyotomi Hideyoshi. Además de sus habilidades militares, Hasekura desempeñó un papel clave en esta misión diplomática cuyo objetivo era establecer relaciones comerciales y alianzas entre Japón y España, así como con el Papado en Roma.
Durante su estancia en España, Hasekura y varios miembros de su delegación fueron bautizados en la fe católica, siendo Hasekura renombrado como Felipe Francisco de Fachicura, una clara muestra de las intenciones de la misión de acercar a Japón al mundo cristiano.
Después de llegar a Sanlúcar de Barrameda, la misión japonesa siguió su ruta hacia Sevilla, ciudad por la que atravesaron el río Guadalquivir y que, en aquella época, era uno de los centros comerciales más importantes del mundo. De allí continuaron su camino hacia Madrid, pasando por Córdoba, donde la delegación fue recibida con gran expectación. La misión fue recibida por el rey Felipe III, a quien Hasekura presentó cartas de su señor Date Masamune.
Posteriormente, la misión continuó su viaje hacia Francia e Italia, llegando a Roma, donde Hasekura tuvo una audiencia con el Papa Paulo V, quien le otorgó el título de «Caballero de la Espuela de Oro», uno de los más altos honores concedidos por la Santa Sede.
La misión regresó a Japón desde Sevilla en junio de 1616, partiendo hacia Nueva España para iniciar el viaje de regreso a su país. Sin embargo, la misión no alcanzó todos sus objetivos, ya que las relaciones comerciales entre Japón y España no prosperaron debido a los cambios políticos en Japón.
A pesar de que la misión no logró sus metas diplomáticas, su impacto fue duradero. Algunos miembros de la delegación japonesa decidieron quedarse en España, estableciéndose en la localidad de Coria del Río, cerca de Sevilla. En este lugar, los descendientes de aquellos japoneses aún conservan el apellido «Japón», que ha perdurado a lo largo de los siglos como testimonio de ese histórico encuentro.
La influencia japonesa también dejó huella en la arquitectura y las tradiciones locales, integrándose en la vida cultural de la región. A lo largo de los siglos, Coria del Río ha mantenido un vínculo especial con Japón, celebrando eventos y festivales que conmemoran esa histórica misión diplomática. Soledad Carrasquilla cabllero

Escultura de Hasekura Tsunenaga que junto a un Arco Torii el gobierno de la ciudad japonesa de Sendai obsequiara a Coria del Río, como reconocimiento de los lazos que ambas ciudades han mantenido desde que la embajada japonesa a Europa, bajo el mando del samurái Hasekura.

Arco Torii de Coria del Río

Grbado de Hasekura Tsunenaga en Sevilla, representándolo en su papel como diplomático samurái. Este grabado, más sencillo que los retratos pintados, es una de las pocas imágenes contemporáneas que existen del samurái.

Recreación del retrato de Hasekura Tsunenaga en el Vaticano durante su misión diplomática. Refleja la combinación de su atuendo tradicional japonés con influencias europeas

Pintura imaginaria de Hasekura Tsunenaga en el Castillo de Sendai.