
En Porcuna, Jaén, ha aparecido un óleo sobre tabla titulado Retrato de niño, fechado en 1903, este descubrimiento ha sacado a la luz una obra inédita del pintor cordobés. Se trata de un retrato infantil que permanecía en manos de la familia Gallo, amigos cercanos del artista. La obra, un óleo sobre tabla titulado Retrato de niño, es un hallazgo significativo que abre nuevas puertas al estudio de la producción del artista.
En la localidad jiennense, el artista no solo pintó murales en la iglesia, sino también retratos de los hijos de la familia, incluido José, el primogénito nacido en 1900. Este niño, que tenía apenas dos años en 1903, sería el modelo del Retrato de niño. La relación entre la familia y el artista quedó inmortalizada en este cuadro y en otro que Romero de Torres pintó años después, inspirado en una fotografía de José tras su fallecimiento. Este segundo retrato, que también está en poder de la familia Gallo.
Los Gallo, ricos hacendados e industriales, eran una familia de tradición militar que tuvo una estrecha relación con el pintor cordobés. El patriarca José Julián Gallo, entabló una amistad con el pintor que perduró durante décadas y que probablemente ya existía antes de la llegada de Julio Romero de Torres a Porcuna. Prueba de ello es que José Julián Gallo fue quien le regaló al pintor el galgo Pacheco, el animal que apareció con posterioridad en varios de sus cuadros, y le acompaño siempre.
La estancia en Porcuna de Julio Romero, además, fue objeto de controversia, ya que, en su tiempo, los murales de la iglesia de Porcuna generaron polémica, por ser considerados inmorales por algunos sectores conservadores, este rechazo pudo haber relegado obras menores como el Retrato de niño al olvido durante décadas. Aunque lo cierto es que las obras perdidas de Romero de Torres se cuentan por centenares, dado que fue un autor prolífico, especializado precisamente en retratos para familias acaudaladas.
Jesús Aguilar Díaz identificó esta obra mientras estudiaba los murales que Romero de Torres pintó en la iglesia de Porcuna, Jaén. Era un cuadro particular. Un óleo sobre tabla, de 50,5 x 30 centímetros, retrata a un niño de expresión seria, con mejillas sonrosadas y un fondo decorado con flores que destaca por su estilo modernista. Fechado en 1903, el retrato fue probablemente realizado durante la estancia del pintor en la casa de la familia Gallo, quienes lo acogieron mientras trabajaba en los encargos para la iglesia.
El descubrimiento del El Retrato de niño despertó el interés de José Marqués, policía local retirado y miembro de la Asociación de Estudios Melillenses, quien vinculó al niño retratado con José Gallo Martínez, un militar que murió en 1921 durante la batalla de Tizza, en Melilla. Este giro en la investigación añade un matiz trágico a la obra, que ahora es también un testimonio de una vida marcada por la fatalidad
El 29 de septiembre de 1921, Gallo murió en el Convoy de Tizza, un ataque rifeño contra un destacamento español que intentaba abastecer posiciones sitiadas. Según crónicas de la época, el alférez luchó con valentía, acto que le valió la Cruz de Primera Clase del Mérito Militar.
Fue José Marqués cerró el círculo de esta historia al localizar la tumba de José Gallo en Melilla. Según explica, la sepultura se conserva gracias al esfuerzo de la familia por mantener su memoria viva. «Encontrar su registro de muerte y conectar todo esto con la obra de Romero de Torres fue un momento único» sccc.

Fotografia del niño José Gallo Martínez

Tumba de José Gallo Martínez en el cementerio de la Purísima Concepcion de Melilla,

Cuadro pintado en la misma ocasión por Julio Romero.
La Santa Cena de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Porcuna corresponde a un grupo de tres obras murales que junto con la Asunción y la Sagrada Familia, Julio Romero de Torres realizo en los años 1903 y 1904. Aunque no era aficionado a la pintura religiosa unos amigos lo convencieron para decorarla a recién construido templo, lo que abordo con tres frescos de amplio fórmanos. Estas pinturas de Porcuna evidencian la sólida formación de un joven Romero de Torres, lleno de recursos que le capacitaron la realización de este gran encargo. Igualmente, pueden adivinarse ya en ellas, algunos de los rasgos de la época de madurez del artista, que se convertiría, pocos años más tarde, en uno de los pintores más comprometidos con los movimientos artísticos y los intelectuales más avanzados de su época.

San Marcos evangelista, pintura de Julio Romero de torres en la pechina de la cúpula del Templo Parroquial Nuestra Señora de la Asunción de Porcuna.