[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. El cordobés Cristo de Gracia, el chiclanero Cristo de la Vera Cruz. – Cosas de Cordoba

El cordobés Cristo de Gracia, el chiclanero Cristo de la Vera Cruz.

Fotografía de un crucifijo familiar.

¿Pueden ser estas dos imágenes las que cruzaron el Atlántico a bordo de un galeón de Indias?

En el siglo XVII llegaron a la península, procedentes de Nueva España, dos imágenes de cristos crucificados, realizadas en pasta vegetal. Siempre se ha sostenido que una de ellas podría ser el Cristo de Gracia —conocido popularmente como El Esparraguero— que se venera en Córdoba.

En Chiclana de la Frontera, el Cristo de la Vera Cruz presenta un notable parecido con el Cristo cordobés de los Trinitarios. Ambos comparten un canon alargado en brazos y piernas, una altura mayor al tamaño natural, y están cubiertos por una multitud de hematomas. Son figuras estilizadas, impactantes por su expresividad y dramatismo.

Ambas imágenes, tallas anónimas del siglo XVII, están elaboradas con pasta vegetal a base de plantas autóctonas de su lugar de origen —principalmente yute y caña de maíz—, y comparten características formales: se trata de cristos crucificados ya muertos, clavados con tres clavos, la cabeza vencida hacia un lado, con pelo natural y un sencillo faldellín sin apenas artificio en los pliegues. Por su técnica, hueca y ligera, se conocen como “esculturas ligeras”, una forma de trabajo común en América, basada en moldes y vaciados.

Se sabe con certeza que las dos tallas son originarias de México, realizadas por manos indígenas en el virreinato de Nueva España.

La imagen del Cristo de la Vera Cruz, según la tradición, fue traída por el presbítero gaditano Pedro López Pacheco, quien construyó una ermita extramuros para albergarla, ubicándola en el altar mayor. La cofradía de la Vera Cruz, es citada en testamentos de la segunda mitad del siglo XVI como una de las principales de la villa. No en vano, es la hermandad de penitencia más antigua de Andalucía. La ermita homónima, erigida en el siglo XVI, albergaba un crucificado venerado por numerosos fieles, en su mayoría labradores y gentes del campo, que en el siglo XVIII impulsaban las populares rogativas: procesiones en las que se pedía la mediación divina para que lloviera.

Por su parte, el Cristo de Gracia, conocido como El Esparraguero —nombre que alude a la costumbre popular de ofrecerle espárragos, que aún hoy se usan para adornar su paso en procesión—, fue modelado en la ciudad de Puebla de los Ángeles, en Nueva España. Se fecha en el año 1618 y fue donado al Convento de los Trinitarios de Córdoba por Francisca de la Cruz. Realizado en cañaheja o pasta de caña, es una pieza típicamente americana, cuya estética contrasta de forma notable con la escuela escultórica andaluza del siglo XVII.

Ambas imágenes, el Cristo de Gracia de Córdoba y el Cristo de la Vera Cruz de Chiclana, comparten no solo un origen geográfico —las tierras del virreinato de Nueva España, en la actual México— sino también una técnica de fabricación única y muy distinta a la habitual en la imaginería española del Siglo de Oro. Fueron elaboradas en pasta vegetal, principalmente caña de maíz y yute, materiales livianos que permitían esculpir imágenes de gran tamaño, expresividad y movilidad sin el peso de la madera maciza. Esta técnica americana, desarrollada por indígenas bajo supervisión misionera, daba lugar a las llamadas esculturas ligeras, muchas de las cuales cruzaron el Atlántico en los galeones de Indias.

Ambos cristos presentan un canon alargado, estilizado, con brazos y piernas desproporcionadamente largos respecto al cuerpo. Esta estética, alejada del naturalismo barroco español, responde a una visión simbólica del sufrimiento y la redención.

Son cristos muertos en la cruz, clavados con tres clavos, con la cabeza vencida hacia un lado, expresión de un tránsito ya consumado. El dramatismo se enfatiza con abundantes hematomas y heridas que cubren el cuerpo.

Hechos con pasta de caña, huecos por dentro, lo que les da una notable ligereza. Este tipo de material no era habitual en la escultura española y delata su clara procedencia americana.

Ambos lucen pelo natural, lo que les otorga mayor realismo dentro de su estilización formal. Su expresión facial mezcla serenidad con agonía contenida.

Llevan un paño de pureza muy simple, sin pliegues teatrales ni detalles excesivos. Un signo de humildad, coherente con su origen misional y su sentido devocional.

El Cristo de Gracia se integra en la tradición penitencial cordobesa a través de la Orden Trinitaria, y goza de una profunda devoción popular que aún hoy se manifiesta en su sobrenombre (El Esparraguero) y en el peculiar rito de decorarlo con espárragos durante su procesión.

El Cristo de la Vera Cruz, en cambio, fue integrado en la hermandad más antigua de Chiclana, la de la Vera Cruz, y vinculado históricamente a procesiones de rogativas rurales, especialmente en tiempos de sequía.

Aunque ambos comparten estilo, el Cristo de Gracia presenta una mayor riqueza anatómica, una expresión más contenida y una proporción algo más equilibrada, probablemente por estar más cerca de los modelos barrocos andaluces.

El Cristo de la Vera Cruz, por su parte, es más dramático, con un cuerpo más alargado y una factura más expresionista, posiblemente más fiel al estilo indígena original.

El Cristo de Gracia fue acogido en un convento urbano, en plena Córdoba, con una presencia más institucionalizada.

El Cristo de la Vera Cruz, en sus orígenes, fue ubicado en una ermita extramuros, entre el campo y la villa, donde adquirió un carácter más campesino y popular, vinculado al mundo rural.

Ambas imágenes son testimonio de una devoción transatlántica, donde el arte indígena de la Nueva España se fusionó con la espiritualidad barroca europea. Dos Cristos que, más allá del océano, encontraron en Andalucía nuevas formas de culto, nuevas cofradías y una nueva vida. La existencia de estas dos esculturas, tan similares y tan singulares, plantea una hipótesis fascinante: ¿y si realmente fueron hermanas de travesía? ¿Dos Cristos que compartieron bodega en un galeón rumbo a la fe y a la historia?. Soledad carrasquilla caballero. sccc.-

 Cristo de Gracia 

Cristo de la Vera Cruz.

 Cristo de Gracia 

Cristo de la Vera Cruz.