[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Eduardo Lucena y Vallejo – Cosas de Cordoba

Eduardo Lucena y Vallejo

El 2 de marzo del año 1893 fallecía en Córdoba Eduardo Lucena y Vallejo, en su domicilio de la calle San Fernando, entonces señalado con el número 117 y hoy correspondiente al 69, cuya fachada luce desde 1912 una placa conmemorativa en su memoria. Había nacido en la misma ciudad a las cinco de la madrugada del 22 de enero de 1849, siendo bautizado ese mismo día en la iglesia parroquial de San Pedro, uno de los templos más significativos de la Córdoba histórica.

Eduardo Lucena era hijo del profesor de música Francisco Lucena Luque y de Josefa Vallejo Baena, en el seno de una familia estrechamente vinculada al mundo artístico. Su temprana inclinación por la música fue, sin duda, heredada de su padre, quien le impartió las primeras lecciones y despertó en él una vocación que pronto se revelaría excepcional.

Consciente de su talento, se trasladó a Madrid para completar su formación en el Conservatorio, donde tuvo como maestros a figuras de primer orden de la música española del siglo XIX, como Jesús de Monasterio, eminente violinista y pedagogo, y Hilarión Eslava, uno de los grandes compositores y teóricos musicales del momento. Esta sólida formación académica marcaría de forma decisiva su posterior trayectoria artística y docente.

Lucena destacó como notable violinista, compositor y pedagogo. Dominaba con soltura diversos instrumentos, entre ellos el violín, el violonchelo, la guitarra y el piano, lo que le permitió desenvolverse con amplitud en distintos géneros y formaciones musicales. Fue profesor de Armonía en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Córdoba, institución que constituiría el germen del futuro Conservatorio, y desempeñó un papel fundamental en la consolidación de la enseñanza musical reglada en la ciudad.

Su actividad artística se completó con una intensa labor como director de la Banda Municipal de Córdoba y de la Orquesta de la ciudad, desde donde contribuyó decisivamente a elevar el nivel musical de la vida cultural cordobesa y a acercar la música culta a amplios sectores de la población. Eduardo Lucena fue, además, un profundo amante de Córdoba, ciudad a la que dedicó su talento y en la que desarrolló la mayor parte de su carrera, convirtiéndose en una de las figuras musicales más relevantes del panorama local del siglo XIX.

El 3 de julio de 1873 contrajo matrimonio con Rafaela Heredia en la iglesia de San Juan y Todos los Santos, unión de la que nació una hija, Enriqueta. En 1878 fundó en Córdoba el Centro Filarmónico Eduardo Lucena, una institución clave para la promoción y difusión de la música, que se convirtió en punto de encuentro de músicos, aficionados y amantes del arte sonoro, y que prolongó su influencia más allá de la vida de su fundador.

Su labor y prestigio fueron reconocidos en vida con diversas distinciones, entre ellas su nombramiento como Caballero de la Orden de Isabel la Católica y Socio de Honor de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, reconocimientos que avalan la importancia de su contribución cultural y educativa.

Entre sus composiciones más destacadas figuran obras que gozan de notable popularidad y calidad musical, como la «Pavana», el popurrí «Aires andaluces», la barcarola «Cruzando el lago», la célebre Habanera, el pasacalle «Carnaval del 86», las jotas «A Málaga» y «Las mariposas», así como la ambiciosa Sinfonía en Mi mayor, testimonio de su madurez compositiva y de su dominio del lenguaje musical académico.

La figura de Eduardo Lucena y Vallejo permanece hoy como un referente imprescindible de la historia musical de Córdoba, ejemplo de músico completo —intérprete, compositor y docente— cuya obra y legado contribuyeron decisivamente a enriquecer el patrimonio cultural de la ciudad. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Monumento a Eduardo Lucena, ubicada en la plaza Ramón y Cajal.
La escultura fue promovida en 1926 por el Centro Filarmónico y el diseño comienzo a llevarse a cabo poco después de la muerte del músico cordobés. La distribución original del mismo, según los bocetos existentes, incluiría en la composición la figura de la Musa de la música, que no llego a incorporase al conjunto, incluso la propia figura de Eduardo Lucena se queda sin terminar porque el artista que las estaba realizando, el montalbeño Enrique Moreno Rodríguez, el Fenómeno, fue fusilado en la en septiembre de1936. Es por eso que la parte inferior de la imagen esta sin terminar. El relieve no llega a ser expuesta en ningún momento y es amontonada junto a otras piezas en un almacén de la ciudad. Con el paso de los años se le pierde el rastro, hasta que vuelve a ser encontrada en 1964 en un descampado en el antiguo viaducto del Brillante, según escribía Dionisio Ortiz Juárez en el Diario Córdoba, en 1964.
En ese momento un grupo de intelectuales cordobeses organizó una petición para restaurar la estatua ya que las pedradas de los niños habían hecho que perdiera la nariz, además de ser ubicada en alguna de las plazas con las que contaba la ciudad. Finalmente, la obra es colocada en el lugar actual en el año 1981. Al acto acuden, además del alcalde de aquel momento, Julio Anguita, ciudadanos de Montalbán para así honrar del escultor. sccc.