Documento de la entrega de Granada firmado por el Rey Boabdil

El 1 de enero de 1492 marcó el preludio inmediato del final del reino nazarí de Granada. En esa jornada decisiva, el visir Yusuf Aben Comixa acudió al campamento de los Reyes Católicos para entregar una carta del sultán Muhammad XII, conocido como Boabdil, en la que se comunicaba un cambio trascendental en lo pactado: la entrega de la ciudad se adelantaría al día siguiente, 2 de enero, y no al día 6, como se había acordado inicialmente en las Capitulaciones de Granada firmadas semanas antes.
La misiva, recibida con atención en el real castellano, fue presentada a la reina Isabel I de Castilla por Fernando Pérez del Pulgar, destacado caballero, cronista y hombre de confianza de los monarcas. Su figura, inmortalizada posteriormente por la tradición historiográfica, simboliza el momento en que la decisión final del último sultán nazarí quedaba formalmente en manos de los vencedores.
El adelanto de la entrega no fue un simple detalle logístico. Respondía a una situación extremadamente delicada dentro de la propia Granada. El hambre, el agotamiento tras meses de asedio y la tensión social hacían temer estallidos de violencia interna. Boabdil, consciente de que prolongar la espera podía desencadenar revueltas incontrolables o una resistencia desesperada que arruinara las condiciones pactadas, optó por acelerar el desenlace.
La carta enviada por Aben Comixa sellaba así, de facto, el destino del último reino islámico de la península ibérica. Con ella se activaron los preparativos finales para la entrada castellana en la ciudad, la ocupación de la Alhambra y la entrega simbólica de las llaves del recinto palatino. Todo debía hacerse con rapidez, discreción y orden, evitando derramamientos de sangre que pudieran comprometer la transición acordada. Al amanecer del 2 de enero de 1492, las banderas de Castilla y Aragón ondearían sobre las torres de la Alhambra. Pero fue aquel 1 de enero, con la llegada del mensajero nazarí y la lectura solemne de la carta ante Isabel la Católica, cuando Granada dejó de ser, en la práctica, capital de un reino musulmán independiente. Ese día, silencioso y cargado de tensión política, anunció el final de casi ocho siglos de presencia islámica soberana en al-Ándalus y el inicio de una nueva etapa en la historia de España y de Europa. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-



Fotografía del detalle del óleo de José María Rodríguez de los Ríos y de Losada, conocido como José María Rodrigué Loza, de la entrega a la reina de Castillas de Granada por Fernando Pérez del Pulgar,
Cuadro perteneciente al patronato del Alcázar de Segovia que se exhibió en el Museo del Ejército con motivo de la exposición del quinto centenario de la muerte del Gran Capitán.