[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Dionisio Alcalá-Galiano – Cosas de Cordoba

Dionisio Alcalá-Galiano

Retrato de Dionisio Alcalá Galiano. Oleo anónimo de Siglo XIX . Museo del Ejercito

Dionisio Alcalá-Galiano el marino y científico cordobés que unió el valor y la ciencia

Dionisio Alcalá-Galiano, nacido el 8 de octubre de 1760 en Cabra (Córdoba), fue uno de los marinos y científicos más brillantes de la España ilustrada. Su vida representa la unión del espíritu científico del siglo XVIII con el heroísmo militar de la Armada española. Murió el 21 de octubre de 1805 durante la Batalla de Trafalgar, al mando del navío de línea Bahamas, combatiendo con un coraje que lo convirtió en leyenda.

Su sacrificio fue reconocido por la Armada y por la nación: su nombre fue inscrito en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz), donde una lápida conmemorativa en la tercera capilla del oeste honra su memoria con la inscripción que recuerda su caída gloriosa en la mayor batalla naval de su tiempo.

Desde joven mostró una vocación excepcional por la ciencia y la navegación. Ingresó en la Compañía de Guardias Marinas de Cádiz en 1775, una institución puntera en la formación científica de los oficiales de la Armada. Allí destacó por su dominio de la astronomía, la matemática y la cartografía, disciplinas esenciales en una época en la que el mar era también un campo de experimentación científica.

Participó en sus primeros viajes a bordo de navíos destinados a América y Filipinas, adquiriendo una experiencia marítima extraordinaria. Su talento le valió ascensos rápidos y la confianza de superiores como José de Mazarredo y Alejandro Malaspina, dos de las figuras más relevantes de la marina ilustrada española.

En 1789, Alcalá-Galiano fue elegido para participar en la célebre Expedición Malaspina, una empresa científica y política que recorrió las costas de América, Oceanía y Asia con el objetivo de estudiar territorios, recursos naturales y poblaciones.

Galiano se distinguió por su rigor en las observaciones astronómicas y geográficas, que sirvieron para mejorar la precisión de las cartas náuticas y determinar posiciones con una exactitud sin precedentes en la época.

Posteriormente, en 1792, junto con Cayetano Valdés, encabezó una expedición hidrográfica a la costa noroeste de América, donde realizó el reconocimiento del estrecho de Georgia (entre la actual Columbia Británica y la isla de Vancouver). Allí coincidió con las expediciones británicas de George Vancouver y Peter Puget, con quienes mantuvo un trato amistoso y de colaboración científica, intercambiando datos y observaciones en un ambiente de respeto mutuo entre exploradores de potencias rivales.

Además de marino y explorador, Alcalá-Galiano fue un auténtico innovador científico. En 1796 publicó un método original para hallar la latitud mediante la observación de la altura polar de un astro a cualquier distancia del meridiano, un avance decisivo para la navegación astronómica.

Este procedimiento, anterior a los métodos británicos que se popularizarían más tarde, permitía determinar la posición de los barcos con mayor precisión incluso sin disponer de relojes de alta exactitud, lo que representó un paso adelante en la seguridad de la navegación oceánica.

Aunque el científico José de Mendoza y Ríos reclamó en 1809 la autoría de ese método, las publicaciones de Alcalá-Galiano en 1796 demuestran que él lo había formulado y utilizado antes. Sus cálculos astronómicos y observaciones solares y lunares fueron citados por marinos e investigadores europeos, consolidando su reputación internacional.

En sus tratados, Galiano también explicaba cómo calcular la longitud mediante observaciones del Sol fuera del meridiano y cómo deducirla por la distancia angular de la Luna respecto al Sol o a las estrellas, una técnica compleja que requería destreza matemática y conocimiento del movimiento celeste.

En 1805, tras décadas de servicio, fue designado comandante del navío Bahamas, de 74 cañones, integrado en la flota combinada franco-española al mando del almirante Villeneuve. El 21 de octubre de 1805, frente a las costas del cabo Trafalgar, se enfrentó a la escuadra británica del almirante Horatio Nelson en una de las batallas más decisivas de la historia naval.

Durante el combate, el Bahamas se enfrentó valerosamente al HMS Colossus y al HMS Orion, resistiendo con bravura a pesar de estar en clara inferioridad. Dionisio Alcalá-Galiano cayó mortalmente herido por un proyectil de artillería cuando dirigía las maniobras de fuego desde cubierta. Sus últimas palabras, según testigos, fueron un llamado a mantener el honor del pabellón español.

Murió a los 45 años, siendo arrojado al mar conforme a la tradición naval. Su cuerpo descansa en las aguas del Atlántico junto al de tantos marinos que dieron su vida en aquella jornada.

El nombre de Dionisio Alcalá-Galiano quedó grabado entre los grandes marinos ilustrados españoles. Fue un precursor de la navegación científica moderna, un explorador que combinó el rigor del sabio con el coraje del guerrero.

Su memoria fue honrada con una lápida en el Panteón de Marinos Ilustres y con el nombre de varios buques y calles en distintas ciudades españolas, incluyendo Cádiz y su ciudad natal, Cabra.

En el mundo anglosajón, su figura también es recordada: la isla Galiano, en la actual Columbia Británica (Canadá), fue bautizada por el propio George Vancouver en su honor, como reconocimiento a su espíritu científico y a su caballerosidad en la exploración del Pacífico.

Su vida simboliza la Edad de Oro científica de la Marina española, cuando la exploración, la cartografía y la astronomía fueron herramientas al servicio del conocimiento y del progreso humano. En Alcalá-Galiano se unieron el valor del marino, el intelecto del científico y la nobleza del hombre ilustrado, una figura que aún hoy inspira respeto y admiración. Soledad Carrasquilla Caballero.  sccc.-