
Este dibujo sobre papel de 59 x 41 cm, fechado en 1513, constituye la imagen más antigua conocida de la ciudad de Cádiz. Se conserva en la colección de mapas, planos y dibujos del Archivo General de Simancas, y ofrece una vista panorámica de la ciudad desde el puerto de fondeo, en un momento clave de la historia gaditana: apenas dos décadas después del descubrimiento de América, cuando Cádiz comenzaba a perfilarse como enclave estratégico del comercio atlántico.
En el dibujo se distinguen con nitidez varios hitos urbanos y defensivos:
La alcazaba andalusí, erigida en el punto más elevado del primitivo núcleo de población, que recuerda el pasado andalusi de la ciudad y su función como bastión militar.
El cinturón de murallas, que protegía la ciudad de ataques marítimos y que, dos siglos más tarde, resistiría en gran parte el maremoto de Lisboa de 1755, salvaguardando el casco urbano.
La Puerta del Mar, principal acceso desde el puerto, con su hornacina dedicada a la Virgen del Pópulo, protectora de los navegantes, testimonio de la religiosidad y de la función marítima de Cádiz.
La torre de la Catedral de Santa Cruz, conocida hoy como Torre de la Contaduría, que aún conserva el yamur metálico, heredado de su etapa como Mezquita Aljama de Qadis. Aunque habían pasado más de tres siglos desde la conquista de Alfonso X en 1262, el remate islámico fue reutilizado como veleta cristiana, convirtiéndose en un símbolo de continuidad y mestizaje cultural.
Este dibujo no debe entenderse solo como un registro gráfico. En el contexto de 1513, su elaboración tenía un claro componente político y simbólico:
Para la Corona de Castilla, Cádiz aparecía representada como una ciudad plenamente cristianizada, integrada en la Monarquía Hispánica.
La inclusión de la alcazaba y el yamur recuerda al mismo tiempo la herencia andalusí, pero también subraya la victoria y apropiación de esos espacios por parte del poder cristiano.
El énfasis en las murallas y la Puerta del Mar evidencia la importancia militar y naval que la ciudad empezaba a adquirir, en un momento en que Castilla miraba al Atlántico y consolidaba su expansión hacia América.
El dibujo de 1513 permite comparar la Cádiz medieval con la Cádiz moderna que estaba a punto de nacer:
La Cádiz medieval aparece como una ciudad fortificada, de calles estrechas, con fuerte impronta islámica y funciones defensivas más que comerciales.
La Cádiz moderna, que se irá desarrollando a lo largo de los siglos XVI y XVII, será una ciudad abierta al mar, vinculada al comercio con Indias, enriquecida por su papel como puerto estratégico y centro de intercambio internacional. La posterior construcción de nuevas defensas, como las murallas de San Carlos o los baluartes costeros, y la transformación urbanística de su trazado, responden a este nuevo rol global.
En este sentido, el dibujo de 1513 puede considerarse una bisagra entre dos épocas: recoge la herencia medieval de la ciudad islámica y castellana, pero anticipa la transformación de Cádiz en una urbe moderna, protagonista de la historia atlántica y del comercio mundial. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-