[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Destrucción de Media Azahara – Cosas de Cordoba

Destrucción de Media Azahara

Se puede apreciar una reproducción el capitel de “avispero”. El original se encuentra en el Museo Medina Azahara (Córdoba) También se pueden encontrar ejemplares similares en el Museo Arqueológico de Córdoba y en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. 

9 de mayo de 1013 caía de la ciudad más hermosa del mundo

Ese día, los bereberes —t norteafricanos asentados en al-Ándalus— con la ayuda del conde castellano Sancho García, entraron a sangre y fuego en Medinat al-Zahra, la legendaria ciudad palaciega a las afueras de Córdoba. No solo la ocuparon: la saquearon, la incendiaron y la destruyeron. El esplendor del Califato de Córdoba se apagaba con violencia, mientras Suleimán al-Mustain era proclamado califa bajo la sombra de las lanzas.

Medinat al-Zahra, levantada por Abderramán III en el año 936, había sido símbolo del poder omeya y de la riqueza sin parangón de al-Ándalus. Era un sueño hecho piedra: jardines con canales de agua, mármoles rosados que brillaban bajo el sol, techos tallados como encajes, salones decorados con mosaicos bizantinos y fuentes que manaban agua perfumada.

Los cronistas árabes hablaban de su belleza con asombro; los embajadores cristianos y del este se quedaban sin palabras ante la riqueza de sus salas. Todo eso terminó en una sola jornada de violencia y saqueo. Las joyas, los manuscritos, los mármoles y los objetos más preciados fueron expoliados, dispersados o destruidos. Muchas piezas acabaron siglos después en museos de todo el mundo.
Relieves de atauriques labrados en mármol, capiteles y columnas que un día adornaron los salones del califa fueron reutilizados como material de construcción en otras ciudades. Aún hoy, por ejemplo, pueden verse en la Giralda de Sevilla: entre los vanos de su torre se reconocen fragmentos que pertenecieron a al-Zahra.

Fuentes de bronce con grifos fantásticos, lámparas delicadamente labradas, y suelos pulidos como espejos —donde parecía que se caminaba sobre agua— forman parte de un legado que hoy se conserva a trozos, como un rompecabezas roto por la historia.

La destrucción de Medinat al-Zahra no fue solo el derrumbe de una ciudad: fue el símbolo del fin de una era. La joya del Califato de Córdoba quedó sumida en el silencio de las ruinas, mientras al-Ándalus entraba en su etapa de fragmentación: los reinos de taifas. Soledad carrasquilla Caballero. sccc.-

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