[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Córdoba es la ciudad más espléndida de al-Andalus, – Cosas de Cordoba

Córdoba es la ciudad más espléndida de al-Andalus,

Lienzo este de la Mezquita de Córdoba (construcción de Almanzor)

El geógrafo y viajero Ibn Ḥawqal, que recorrió al-Andalus en el siglo X, dejó uno de los testimonios más vivos y detallados de la Córdoba califal, capital del poder omeya en Occidente. En su célebre obra Ṣūrat al-Arḍ (“La configuración de la Tierra”), redactada hacia el año 977, describe con asombro la grandeza de la ciudad:

“Córdoba es la ciudad más espléndida de al-Andalus, sin semejante en al-Mamlakat ni en Siria y Egipto, por su densa población y extensa geografía, la belleza de sus mercados, la limpieza de sus tiendas, la edificación de sus mezquitas, los numerosos baños y hoteles. Si no es igualable a Bagdad es muy semejante. Es una ciudad con una muralla de piedras, lujosas tiendas y espaciosa rehabilitación […] en ella sigue establecido el rey; su vivienda y palacio se yerguen dentro de los muros de la ciudad […] en Córdoba, desde la carretera limítrofe al río desde Ruzafa, se erigen edificios enmarañados alrededor de la ciudad desde el este, norte y oeste, mientras que en el sur se extiende el camino conocido con sus aceras, mercados, bares y tabernas, baños y viviendas públicas además de su gran mezquita, sin olvidar la cárcel situada en sus cercanías. Córdoba se distingue por sus edificaciones, la muralla de piedra que la protege, sus siete puertas de hierro, sus lujosas y anchas paredes, así como la calidad y variedad de su tejido y el placer de su manjar”.

Esta descripción refleja a una Córdoba que competía en esplendor con Bagdad, con más de medio millón de habitantes, decenas de miles de casas, barrios organizados en arrabales, zocos especializados, baños públicos, alhóndigas y una vida urbana comparable a la de las grandes capitales orientales. Su Gran Mezquita, centro espiritual y político, irradiaba prestigio, mientras que el alcázar omeya albergaba al califa y la maquinaria administrativa del estado.

Las palabras de Ibn Ḥawqal, junto con las de otros viajeros como al-Razi, al-Idrisi o al-Muqaddasi, ayudan a comprender por qué Córdoba fue llamada la “Joya del Occidente ”, una metrópolis cuya huella cultural, artística y urbanística perduró mucho más allá de la caída del califato. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-