[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Conquistan Casarabonela  – Cosas de Cordoba

Conquistan Casarabonela 

El día 2 de julio de 1484, el ejército castellano de los Reyes Católicos conquistó Casarabonela, un enclave clave dentro del sistema defensivo nazarí en la frontera occidental del Reino de Granada. Tras la caída de esta plaza, las tropas castellas continuaron su avance en la región y pusieron sitio a la ciudad de Álora, dentro del contexto de la Guerra de Granada, una larga campaña militar que culminaría con la desaparición del último reducto andalusi en la península ibérica.

Casarabonela, conocida en Al-Ándalus como Qasr Bunayra (en árabe, قصر بونيرة), había sido, desde mediados del siglo XIII, un punto estratégico en la defensa del Reino Nazarí de Granada. Su ubicación, en las estribaciones de la Sierra de las Nieves, le permitía controlar los accesos al Valle del Guadalhorce, una región fundamental para el comercio, la agricultura y la comunicación entre el interior del reino nazarí y la costa malagueña.

La toma de Casarabonela se enmarca dentro de la ofensiva castellana en el valle del Guadalhorce, iniciada en la primavera de 1484. Con el apoyo de fuerzas locales y la asesoría de capitanes experimentados, como Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz, y Don Juan de Silva, conde de Cifuentes y Alonso Fernández de Córdoba, el Gran  Aguilar, los Reyes Católicos planificaron una serie de incursiones para debilitar la resistencia nazarí en la zona. El cerco de Casarabonela no se prolongó demasiado, y tras su rendición, los cristianos se hicieron con el control de su castillo y reorganizaron su administración.

Durante la época andalusí, Qasr Bunayra desempeñó un papel crucial dentro de la red de fortalezas que protegían el Reino de Granada. Estas fortalezas estaban interconectadas visualmente mediante torres de vigilancia, lo que permitía una rápida transmisión de señales para alertar sobre incursiones enemigas.

Casarabonela formaba parte de un sistema defensivo que incluía las fortalezas de Álora, Cártama y Coín, cuyo propósito era frenar los ataques castellanos y defender Málaga, una de las principales ciudades portuarias del reino nazarí. El castillo de Casarabonela, una fortificación de origen bereber construida en el siglo IX, fue ampliado y reforzado a lo largo de los siglos siguientes, adaptándose a las necesidades de la guerra fronteriza.

El control castellano sobre Casarabonela facilitó la campaña para la toma de Álora, situada en una posición aún más estratégica dentro del valle. Tras la conquista de esta última en agosto de 1484, Málaga quedó prácticamente aislada, lo que allanó el camino para su caída definitiva en 1487.

Después de la ocupación castellana, la población musulmana de Casarabonela sufrió un destino similar al de otras localidades conquistadas:

Parte de la población fue expulsada, esclavizada o forzada a convertirse al cristianismo.

Las tierras y propiedades fueron repartidas entre colonos castellanos, quienes trajeron nuevas estructuras de gobierno, costumbres y cultivos agrícolas.

El castillo fue adaptado a las necesidades militares de la nueva administración, y la villa pasó a formar parte de los territorios bajo el control de la Corona de Castilla.

A lo largo del siglo XVI, los descendientes de los musulmanes convertidos, conocidos como moriscos, siguieron habitando Casarabonela, aunque bajo una fuerte presión para asimilarse a las costumbres cristianas. La tensión entre los nuevos pobladores y los moriscos aumentó con el tiempo, culminando en la Rebelión de las Alpujarras. Como castigo por esta revuelta, Felipe II ordenó la expulsión de los moriscos de Andalucía, lo que afectó gravemente a Casarabonela y otras localidades del antiguo reino nazarí.

Pese a estos cambios, la importancia histórica y estratégica de Casarabonela quedó reconocida cuando, en 1574, Felipe II le otorgó el título de villa, consolidando su estatus administrativo dentro del Reino de España y permitiendo su desarrollo bajo la administración castellana.

Hoy en día, Casarabonela conserva muchos vestigios de su pasado andalusí y medieval, destacando los restos de su castillo y su trazado urbano de origen morisco. La influencia de la arquitectura islámica sigue presente en sus calles estrechas y empinadas, mientras que su historia sigue viva en la memoria de sus habitantes.

La toma de Casarabonela en 1484 representó no solo un paso más en la expansión de los Reyes Católicos, sino también el fin de un periodo de convivencia y resistencia en una de las últimas fronteras de al-Ándalu. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.-