[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Concha Lagos – Cosas de Cordoba

Concha Lagos

El 23 de enero de 1907 nació en Córdoba María de la Concepción Gutiérrez de los Ríos y Muñoz Torrero, conocida en el ámbito literario con el seudónimo de Concha Lagos, una de las voces más singulares y comprometidas de la literatura española del siglo XX. Vino al mundo en la plaza del Escudo, en pleno corazón de la ciudad, y fue bautizada en la parroquia de San Nicolás de la Villa, parroquia que marcaría sus primeros años de vida.

Cursó sus estudios iniciales en el Colegio de la Sagrada Familia, donde comenzó a manifestar una temprana inclinación por la lectura, la escritura y las artes. A los trece años, su familia se trasladó a El Escorial (Madrid), un cambio decisivo en su formación intelectual. Allí realizó el bachillerato y estudió lengua francesa en la Escuela de Idiomas de Santo Domingo, al tiempo que ampliaba su formación en Música y en Filosofía y Letras, disciplinas que dejarían una profunda huella en su posterior producción literaria.

Durante una estancia en San Rafael (Segovia) conoció al arquitecto y fotógrafo gallego Mariano Lagos, con quien contrajo matrimonio y de quien adoptó el apellido artístico con el que sería conocida. El estallido de la Guerra Civil Española obligó al matrimonio a refugiarse en Galicia, un periodo de repliegue y reflexión que marcaría la sensibilidad ética y estética de la escritora. No tuvieron hijos, pero a su regreso a Madrid convirtieron su vivienda del edificio Carrión (Capítol), en la Gran Vía, en un auténtico centro de irradiación cultural.

Durante las décadas de 1950 y 1960, Concha Lagos y su marido impulsaron una activa tertulia literaria conocida como «Los viernes de Ágora», por la que pasaron algunos de los poetas, narradores y pensadores más relevantes del momento. De aquella experiencia surgieron tanto la revista literaria Ágora como la colección editorial del mismo nombre, ambas dirigidas por Concha Lagos, que se convirtieron en plataformas fundamentales para la difusión de la poesía de posguerra y para el apoyo a nuevas voces literarias en un contexto cultural marcado por la censura y las dificultades editoriales.

Escritora total, Concha Lagos cultivó con solvencia la poesía, la narrativa, el teatro y el ensayo. Publicó cuentos y poemas tanto en volúmenes individuales como en importantes diarios y revistas, entre ellos Ágora, Ya, Papeles de Son Armadans y La Estafeta Literaria. Varias de sus obras teatrales fueron estrenadas en Madrid, y su figura llegó incluso a la narrativa contemporánea como personaje literario, apareciendo como protagonista en la novela La sombra del anarquista, de Asís Lazcano.

A lo largo de su dilatada vida, Concha Lagos mantuvo una actividad creativa constante, escribiendo y recitando hasta seis o siete años antes de su fallecimiento, con una lucidez y una vitalidad intelectual extraordinarias. Su obra, profundamente humanista, se caracteriza por una reflexión íntima sobre el tiempo, la memoria, la dignidad y el compromiso ético del individuo.

El reconocimiento institucional llegó tardíamente, pero de forma contundente. En 2002, la Junta de Andalucía le concedió la Medalla de Andalucía y el título de Hija Predilecta de Andalucía, en reconocimiento a su trayectoria literaria y a su labor de promoción cultural. Su nombre da hoy título a calles en Málaga, Lucena, Priego de Córdoba y Córdoba, perpetuando su memoria en el espacio urbano andaluz. Asimismo, entre los días 28 y 30 de abril de 2008 se celebraron unas jornadas bajo el título «Concha Lagos en el panorama literario de su tiempo», dedicadas a estudiar y reivindicar su figura.

Concha Lagos falleció a las 14:00 horas del 6 de septiembre de 2007, a los cien años de edad, en la Residencia Río Salud de Las Rozas (Madrid), donde residía desde 1992. Fue enterrada el sábado 8 de septiembre de 2007, a las 13:30 horas, en el cementerio sacramental de Santa María de Madrid. El sepelio contó con la presencia de una representación institucional del Ayuntamiento de Córdoba y, a título personal, con la poeta Juana Castro, amiga cercana de la fallecida, quien leyó un soneto de Concha Lagos como homenaje póstumo. La Junta de Andalucía envió igualmente una corona en señal de respeto y reconocimiento.

Así se cerraba la vida de una mujer que hizo de la palabra un refugio, un compromiso y un acto de resistencia cultural, y que dejó una huella indeleble en la literatura española contemporánea. Soledad Carrasquilla Caballero. Sccc.-

Dibujo de Antonio Povedano.

Fotografia de Concha Lago en la Biblioteca Nacional de España

Oleo de Anselmo Miguel Nieto