[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Columba de Córdoba – Cosas de Cordoba

Columba de Córdoba

Fotografía del medallón de Columbia de Córdoba en la sillería del coro Catedral de Córdoba  que luce en junto con otros mártires cordobeses en los sitiales inferiores. Se trata de un relieve realizado por Pedro Duque Cornejo como todo el conjunto del complejo, en madera de granadillo y palo santo traídos del puerto de Cádiz, donde había llegado de diversos lugares de indias.

El 17 de septiembre del año 853, Columba de Córdoba fue decapitada por orden del cadí, tras haber blasfemado públicamente contra el profeta Mahoma, lo que acarreaba la pena de muerte bajo la ley islámica. Este movimiento se limitó principalmente a Córdoba y fue rechazado por gran parte de la población cristiana, que lo consideraba radical.

Su martirio tuvo lugar, asegura la tradición, frente a las puertas del palacio omeya, durante el reinado de Mohamed I, aunque había nacido y crecido bajo el gobierno de Abderramán II.

Columba fue una santa de la Iglesia Católica que encarna el espíritu de los llamados mártires de Córdoba, un grupo de cristianos que, en el siglo IX, se rebelaron en al-Ándalus, buscando con su muerte una afirmación radical de la fe. Su vida estuvo marcada por la influencia de Eulogio, gran defensor de la resistencia cristiana en la Córdoba emiral. Inspirada por él, Columba tomó la decisión de consagrarse a Dios, incluso enfrentándose a su propia familia, que se oponía a su vocación monástica.

Ingresó en el monasterio de Tábanos, cercano a Córdoba, donde ejercía como abad su hermano Martín. El cenobio había sido fundado por su hermana Isabel y el esposo de ésta, Jeremías, convirtiéndose en uno de los principales focos de espiritualidad cristiana de la época. Donde llego a ser elegida abadesa. San Eulogio la describe con palabras de alabanza diciendo de ella: “perfecta en la castidad, firme en la caridad, constante en la oración, pronta en obedecer, propensa a la misericordia, fácil en el perdonar, pronta a la enseñanza, dispuesta a enseñar”.

Finalmente, tras su condena, Columba fue degollada y su cuerpo arrojado al Guadalquivir. Sin embargo, según las crónicas cristianas, cuando sus restos fueron hallados más tarde, permanecían incorruptos, señal que los fieles interpretaron como prueba de su santidad.

La figura de Columba, como la de otros mártires cordobeses, se mueve entre la historia y la leyenda. Existe una gran controversia sobre su identidad, pues a lo largo de los siglos su culto se mezcló con el de otras santas homónimas. La tradición oficial sostiene que Santa Columba de Córdoba es la misma venerada en Nájera, Albendiego y Arceniega, cuyos restos se conservan en la primera de estas ciudades riojanas.

Sin embargo, algunos autores confunden esta figura con la de otra mártir mucho más antigua, Santa Colomba de Sens o de Meaux. Según esa tradición legendaria, Colomba habría nacido en Hispania hacia el año 257 y, para escapar de las persecuciones del emperador Aureliano, se trasladó a la Galia, donde fue capturada y martirizada a los dieciséis años. De ahí surge la confusión entre la Columba del siglo IX y la Columba del siglo III.

Más allá de las controversias hagiográficas, Santa Columba de Córdoba permanece como parte del símbolo religioso que agitó a la ciudad omeya en el siglo IX, ejemplo de resistencia cristiana frente a la hegemonía islámica y la figura de Córdoba que extendió su culto en tierras del norte peninsular. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

 El cuerpo incorrupto Santa Columba de Córdoba dice que se guarda en el exconvento de San Francisco de Pachuca, una de las edificaciones más emblemáticas de la época colonial en la región minera. La leyenda comenta su cuerpo llegó a la Nueva España en el siglo XVIII, gracias a la marquesa de San Francisco, hija de Pedro Romero de Terreros, conde de Santa María de Regla y prominente empresario minero. La momia fue trasladada hasta Pachuca, donde se convirtió en una figura de veneración, conservándose hasta la actualidad en una urna de cristal y la monia mas antigua de Hispalo America.

Santa Columba de Santa Coloma, Arceniega, País Vasco. Escultura realizada por Tomás A. Santa Coloma Señoráns.

Santa Columba de Córdoba del pintor italiano Antonizzo Romano se encuentra en el Museo del Prado.