
Fotografías de los cuadros de Salvator Mundi de Leonardo da Vinci y Cesare Borgia de Altobello Meloni. La pintura muestra a Cristo, con un vestido renacentista, impartiendo la bendición con la mano derecha mientras sostiene una esfera de roca cristalina en su mano izquierda. Sería una de las veinte obras conocidas de Leonardo y la única que permanece en manos privadas y Retrato de Cesare Borgia Duque de Valencia de Altobello Meloni. Galleria dell’ Accademia Carrara, Bergamo,
¿Pudo estar inspirada la imagen de Jesucristo en César Borgia?
Se ha planteado en numerosas ocasiones la posibilidad de que ciertas representaciones renacentistas de Jesucristo estuvieran inspiradas en la figura de César Borgia, hijo del papa Alejandro VI. La hipótesis sostiene que el pontífice buscó promover una iconografía de Cristo más acorde con el ideal estético europeo de la época, alejándose del aspecto semita que, por origen histórico, habría caracterizado al Jesús histórico: un hombre judío de tez oscura, cabello rizado y rasgos hebreos.
En este contexto, se dice que Alejandro VI deseó proyectar una imagen más “arianizada” de Jesús, tomando como modelo a su propio hijo César, de facciones refinadas y europeas. De ser así, el papa habría contribuido a fijar el prototipo de un Cristo de piel clara, cabello largo y liso, y facciones armónicas que terminaron por difundirse en la pintura, la escultura y el arte religioso de Occidente durante siglos.
Varios grandes artistas del Renacimiento;Leonardo da Vinci, Rafael Sanzio y Miguel Ángel Buonarroti, fueron llamados a Roma en tiempos de los Borgia y realizaron obras donde la figura de Cristo aparece ya plenamente europeizada. Un ejemplo notable es el “Salvator Mundi” de Leonardo da Vinci, donde Cristo se puede contemplar con atuendo renacentista, impartiendo la bendición con la mano derecha y sosteniendo en la izquierda una esfera de roca cristalina. Aunque no existe prueba documental de que la obra represente a César Borgia, algunos historiadores del arte señalan un parecido estilizado con él, lo que ha alimentado la leyenda.
Este proceso de transformación artística no solo respondía al gusto estético del Renacimiento, sino también a una intención política y religiosa: universalizar la figura de Cristo, haciéndola más cercana a la mentalidad y al ideal de belleza de la Europa cristiana. De este modo, el modelo de Jesucristo con rasgos semíticos desapareció progresivamente del arte occidental, siendo sustituido por una iconografía que aún perdura.
La consecuencia fue que el “Cristo ario”: alto, blanco, de cabello largo y claro el que convirtió en el canon dominante en templos, retablos, frescos y esculturas, marcando profundamente la imaginación colectiva de Occidente hasta nuestros días.
El “Salvator Mundi”, considerado una de las apenas veinte obras conocidas de Leonardo da Vinci y la única en manos privadas, sintetiza este cambio: un Cristo presentado no ya como un profeta hebreo del siglo I, sino como un príncipe europeo del Renacimiento. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Al no saberse como era Cristo, no se puede reconocer en ninguna pintura, ni si quiera en este cuadro de Jesús que se cree, basado en Cesare Borgia o Retrato de un gentilhombre de Altobello.