[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Calzada romana en Cádiz – Cosas de Cordoba

Calzada romana en Cádiz

Parte de la calzada romana de Cádiz después del paso del vendaval Emma . 


El temporal que ha azotado bruscamente las costas gaditanas ha despertado, una vez más, restos de un pasado que permanecía arropado por las aguas, durmiendo un letargo de siglos. Bajo una calma soleada después del paso del ciclón Emma, tendidos al sol sobre la arena, han vuelto a emerger fragmentos de la antigua calzada romana que comunicaba el resto del Imperio con la ciudad de Gades. Su presencia parece susurrar al viento una frase que resuena con la fuerza de la historia: «Soy obra de romanos, pues he sobrevivido más de dos mil años, desafiando el ímpetu de las olas y las corrientes».

Este camino formaba parte de la extensa red de comunicaciones establecida por los romanos en el sur de la Bética. Fue construido con un pavimento de losas irregulares, acompañado de bordillos y pendientes diseñadas para evitar el estancamiento del agua de lluvia. Su existencia se conoció precisamente gracias a otro temporal, ocurrido en 1731, que retiró gran parte de la arena de la playa. En aquella ocasión, la ciudad quedó incomunicada de San Fernando al inundarse el istmo que une Cádiz con la Isla de León.

Años más tarde, se aprovechó el trazado de la antigua Vía Augusta para construir una nueva carretera que conectara Cádiz con San Fernando. Este recorrido, conocido como Camino del Arrecife, se realizó reutilizando materiales de la calzada romana anterior. Sin embargo, el 1 de noviembre de 1755, el terremoto de Lisboa—el mismo que cimbró y dejó en ruinas el alminar omeya de la gran aljama de Córdoba—destruyó el nuevo trazado, dejando nuevamente expuesta la calzada romana entre las arenas de la playa de Cortadura.

En algunas zonas, el muro más alejado del mar logró mantenerse en pie, mientras que las partes más cercanas a la costa fueron completamente derribadas por la fuerza del seísmo y el posterior maremoto. Con el paso del tiempo, la arena volvió a cubrir gran parte de la calzada, protegiéndola de la erosión marina. Ahora, siglos después, las fuerzas de la naturaleza han vuelto a desenterrar su legado, recordándonos que, aunque oculta, la historia nunca desaparece por completo. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Calzada romana emergida del mar.

El acueducto romano de Gades emerge tras el temporal.
Una parte del tesoro arqueológico que durante milenios han guardado celosamente las arenas de Cortadura y el más sorprendente al no conocerse de forma precisan su existencia. Se trata de algunas de las piezas que componía el acueducto, la impresionante obra civil de 80 kilómetros de largo que suponía el quinto acueducto más grande de todo el Imperio Romano.
Este acueducto transportaba el agua a desde los manantiales del Tempul hasta la isla que daba nombre a las Gadeiras. Del antiguo trazado se han conservado vestigios como en el de a llegada Tres Caminos por la antigua N.4 y como el de la ciudad, en la plaza de Absdrúbal, pero su recorrido, hasta llegar a Cadiz, aunque se conocían de su existencia ha sido por la impresionante pérdida de arena, cuando ha emergido, después del paso de temporal del Emma.

Condiciones de agua encontradas cerca de la calzada romana de Cádiz