[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Bucentaure buque insignia francés en la Batalla de Trafalgar – Cosas de Cordoba

Bucentaure buque insignia francés en la Batalla de Trafalgar

Detalle del óleo que Auguste Mayer pintó en 1836 del navío Bucentaure recibiendo una andanada durante la batalla de Trafalgar.

Historia de un gigante caído

El Bucentaure fue uno de los navíos de línea más imponentes de la marina francesa napoleónica. Botado en Tolón en 1803, era un majestuoso buque de 80 cañones, perteneciente a la prestigiosa clase Tonnant. Su nombre evocaba al antiguo barco ceremonial de los dux de Venecia, símbolo de poder y grandeza. No tardó en convertirse en buque insignia de la escuadra francesa, y pocos meses después acabaría ligado para siempre a la tragedia naval más célebre de Europa: la Batalla de Trafalgar.

Tras meses de maniobras fallidas y presión británica, la flota combinada franco-española permanecía bloqueada en Cádiz por los navíos de Horacio Nelson. El 8 de octubre de 1805, en la bahía gaditana, se celebró a bordo del Bucentaure un consejo de guerra decisivo.

Allí se reunieron las más altas autoridades navales:

Por Francia, Vicealmirante Pierre-Charles Villeneuve (comandante en jefe). Almirantes Dumanoir y Magon. Capitanes Cosmao-Kerjulien, Maistral, Infernet, Villiegris y Prigny

Por España el Teniente general Federico Gravina, Teniente general Miguel Ricardo de Álava, Brigadier Dionisio Alcalá Galiano, Capitán de navío Churruca, Jefes de escuadra Antonio de Escaño y Baltasar Hidalgo de Cisneros

El ambiente fue tenso. Los españoles, con Escaño como portavoz, defendieron permanecer en el puerto. El viento era desfavorable, los barómetros anunciaban temporal y el bloqueo británico sufriría en invierno más desgaste que la escuadra combinada amarrada en Cádiz.

Magon llegó incluso a acusar a los españoles de falta de valentía, lo que casi provoca un altercado físico. Aun así, la votación fue clara: no salir.

Pero Villeneuve, temiendo —con razón— ser destituido por Napoleón, desobedeció el acuerdo: el 19 de octubre ordenó levar anclas. Su destino estaba sellado.

En la mañana brumosa de Trafalgar, el Bucentaure ocupaba el centro de la línea franco-española, portando en su palo mayor la insignia de Villeneuve.

Nelson, a bordo del Victory, dirigió el ataque directamente hacia él. El francés había colocado su buque cerca del colosal Santísima Trinidad, buscando protección bajo sus poderosas baterías. Pero la maniobra británica fue devastadora.

El Victory se colocó en la popa del Bucentaure, el punto más vulnerable, y desató su arma más temida: una carronada que lanzó una lluvia de metralla, balas de mosquete y fragmentos de hierro que arrasó la cubierta francesa.

El resultado fue espantoso, más de 400 bajas en la primera andanada. Los mástiles cayeron, las baterías quedaron inutilizadas y el navío se convirtió en un cascarón deshecho. Tras hora y media de resistencia inútil, el Bucentaure se rindió.

Villeneuve, comprendiendo la magnitud del desastre, entregó su espada. Sería llevado prisionero a bordo del Mars, bajo custodia británica.

Tras la batalla, los ingleses intentaron remolcar el Bucentaure, pero estaba tan destrozado que lo abandonaron a su suerte. Sin gobierno, sin mástiles y con el casco abierto, el navío quedó a merced del temporal que azotó el golfo de Cádiz durante los días posteriores.

Buscando refugio, fue arrastrado hacia la ciudad. Allí, incapaz de maniobrar, encalló en unos bajos cercanos al castillo de San Sebastián. El oleaje lo partió lentamente.

Finalmente, el Bucentaure se hundió en la misma playa de La Caleta, donde sus restos, especialmente maderas y piezas sueltas, permanecieron durante años. Parte del casco se hundió definitivamente en la arena submarina, donde todavía reposan fragmentos considerados por algunos arqueólogos como pertenecientes al buque insignia de Villeneuve.

El Bucentaure simboliza la tragedia de Trafalgar, decisiones erróneas, rivalidades políticas, tensiones entre franceses y españoles,y la genialidad táctica de Nelson.

Fue un coloso que nació para la gloria imperial, pero que encontró su final trágico en una costa extranjera, víctima no sólo de la artillería inglesa, sino también de la tempestad y de la desunión entre aliados.

Más que un buque hundido, el Bucentaure es hoy una metáfora del fin del poder naval español y una de las sombras más significativas que proyecta la historia de Cádiz y de la batalla más famosa de la Edad Moderna. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-