[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Bombardeos de Córdoba – Cosas de Cordoba

Bombardeos de Córdoba

Fotografía del edificio historicista con detalles Art Decó del arquitecto Enrique Tienda Pesquero en la plaza de las Tandillas, en cuya azotea se instalaron las sirenas que avisaban a los cordobeses la llegada de los bombarderos.

Córdoba una ciudad sitiada desde el aire

Córdoba fue una de las ciudades más castigadas por los bombardeos durante la Guerra Civil española. A pesar de haber caído rápidamente en manos de los sublevados tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, la ciudad fue objetivo de la aviación republicana en un intento por revertir su pérdida. Córdoba tenía una posición estratégica clave: su control por los sediciosos suponía un cierre del corredor republicano entre Málaga, Sevilla y Granada. Recuperarla era una prioridad militar.

Durante el verano de 1936, se llegaron a registrar hasta dos y tres bombardeos diarios. Entre el 27 de julio de 1936 y el 9 de diciembre de 1938, Córdoba sufrió 46 bombardeos, además de continuos vuelos de aviones enemigos que arrojaban octavillas anunciando los ataques, lo que provocaba una mezcla de miedo, angustia y desmoralización entre la población.

La ciudad carecía de refugios antiaéreos oficiales. La población improvisaba: los vecinos se parapetaban con sacos de tierra en los soportales de la plaza de la Corredera, y el antiguo molino de San Antonio abría sus puertas como refugio improvisado para los habitantes del Campo de la Verdad. Las sirenas, instaladas en la torre del edificio número 6 de la plaza de las Tendillas, eran el único aviso ante la inminencia del peligro. Córdoba no estaba preparada para la guerra aérea.

Durante los primeros meses del conflicto, los ataques aéreos no se dirigieron contra objetivos militares concretos. La aviación republicana lanzó bombas sobre zonas residenciales, comercios, iglesias y hospitales: la Casa de Socorro, el Hospital de Agudos, el Hospital Psiquiátrico o el Hospital Militar. Especialmente cruel fue este último ataque, perpetrado como represalia al bombardeo franquista de Jaén en abril de 1937.

Los efectos de estas incursiones aéreas fueron devastadores: se calcula que murieron unas 250 personas, en su mayoría civiles, incluidos mujeres, niños y personal sanitario. Muchas de las víctimas fueron enterradas en las conocidas como “zanjas”, las mismas fosas comunes donde fueron depositados los cuerpos de los fusilados por la represión franquista. Bombardeados y represaliados acababan juntos bajo tierra.

El bombardeo más sangriento ocurrió el 7 de noviembre de 1938. Tres bombarderos republicanos Tupolev SB “Katiuska”, de fabricación soviética, arrojaron cerca de dos toneladas de bombas sobre la ciudad. El resultado fue catastrófico: 108 civiles muertos en un solo día. La ciudad quedó conmocionada. Aquel ataque fue uno de los más duros sufridos por una ciudad andaluza durante la guerra, comparable a los de Málaga o Almería.

A diferencia de otras ciudades que han mantenido viva la memoria de sus bombardeos (como Gernika o Madrid), Córdoba ha silenciado en gran parte esta tragedia aérea. A día de hoy, apenas quedan señales visibles de aquella devastación. Sin embargo, la memoria de quienes vivieron aquellos años de terror desde el suelo sigue viva en los relatos de las familias y los archivos locales.

Recordar los bombardeos sobre Córdoba no es solo un ejercicio de memoria histórica: es también un acto de justicia hacia quienes murieron bajo las bombas, sin haber empuñado un fusil. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-