
La casa del Bailío en Córdoba en la actualidad sus dependencias son parte de la Biblioteca Viva de Al-Andalus
El Bailío Pedro Núñez de Herrera fue un destacado noble militar castellano, hijo bastardo de Alfonso de Aguilar nacido en una de las propiedades de la familia en Córdoba, Montilla o Aguilar de la Frontera. Sobrino de Gonzalo Fernández de Córdoba. Desde joven, siguió la tradición militar de su familia, participando en importantes campañas tanto en la península ibérica como en el extranjero
Desde temprana edad, Pedro Núñez de Herrera se unió a las filas de su tío, el Gran Capitán, en la fase final de la Guerra de Granada. Su destreza en combate le permitió destacar entre los soldados castellanos que participaron en la rendición del último bastión andalusí en la península.
Tras la conquista de Granada, acompañó a Gonzalo Fernández de Córdoba en las Guerras de Nápoles, un conflicto entre los Reyes Católicos y Francia por el dominio del Reino de Nápoles. Durante la entrega de Gaeta en 1504, un punto clave en la campaña, Pedro Núñez de Herrera fue tomado como rehén por los franceses, como parte de los acuerdos de rendición y tregua. Sin embargo, tras la victoria definitiva de los españoles y la consolidación del dominio sobre Nápoles, quedó en libertad y continuó su carrera militar.
Su trayectoria lo llevó a formar parte de la política expansionista de la monarquía hispánica en el norte de África. En el marco de las campañas organizadas por Carlos V, participó en diversas expediciones contra los piratas berberiscos y los otomanos, que amenazaban la costa mediterránea.
Fue nombrado gobernador de la ciudad de Trípoli en Berbería, una posición de gran importancia estratégica debido a los constantes ataques de los corsarios turcos y árabes. Desde esta plaza, Pedro Núñez de Herrera se distinguió en la defensa de la ciudad, organizando su guarnición y fortificaciones para repeler incursiones enemigas. Su valentía y liderazgo en estas campañas le granjearon el reconocimiento de sus contemporáneos.
De regreso a Córdoba, Núñez de Herrera dio nombre a su residencia, la Casa del Bailío, derivado de la dignidad que ostentaba. Esta casa, situada en el casco histórico de la ciudad, se convirtió en el núcleo de una rama menor de la familia Fernández de Córdoba, consolidando el linaje de los señores de la Casa del Bailío. La construcción de la casa reflejaba la influencia y prestigio que había adquirido tras años de servicio en la milicia y la administración territorial.
A finales de su vida, Pedro Núñez de Herrera decidió unirse a la expedición del rey Sebastián I de Portugal en su campaña contra los sultanes de Marruecos. En 1578, participó en la desastrosa Batalla de Alcazarquivir, también conocida como la «Batalla de los Tres Reyes», en la que los portugueses y sus aliados sufrieron una aplastante derrota ante las tropas del sultán saadí Abd al-Malik.
En este enfrentamiento, el ejército portugués quedó completamente destruido, el rey Sebastián desapareció en combate, y Pedro Núñez de Herrera murió junto con otros nobles y caballeros. Esta batalla marcó un punto de inflexión en la historia de Portugal, que entraría en una profunda crisis dinástica tras la muerte de su monarca.
Pedro Núñez de Herrera dejó un importante legado tanto en la historia militar de España como en el linaje de la Casa del Bailío en Córdoba. Su vida estuvo marcada por la guerra, la administración de territorios fronterizos y la consolidación de su familia dentro de la nobleza andaluza. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
.