[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Antonio Cañero y sus medallas. – Cosas de Cordoba

Antonio Cañero y sus medallas.

Traje de Cañero expuesto en el Museo Taurino de Córdoba.
Cañero cambió la indumentaria del toreo a caballos que hasta su presencia en los ruedos se vestía a la federica, como los portugueses, por el traje corto o campero para los rejoneadores españoles y el sombrero cordobés.

Antonio Cañero: entre la gloria taurina y la sombra de la historia

Ya en 2015, el Ayuntamiento de Córdoba tomó una decisión que generó debate y controversia: retiró del Museo Taurino las medallas y distinciones militares del célebre rejoneador Antonio Cañero Baena, argumentando su pasado político y su papel como creador del llamado “Batallón del Amanecer”, una milicia vinculada al bando sublevado durante la Guerra Civil Española.

Fueron un total de ocho piezas —condecoraciones, insignias y distinciones de carácter militar— las que fueron retiradas de las vitrinas del museo, dejando únicamente aquellos objetos estrictamente relacionados con su trayectoria taurina, como trajes de luces, fotografías, carteles y utensilios de rejoneo. La medida formó parte de la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, que buscaba revisar y contextualizar símbolos, homenajes y elementos públicos asociados o a figuras vinculadas con la represión.

Antonio Cañero, figura emblemática del rejoneo cordobés, fue una de las personalidades más singulares del primer tercio del siglo XX. Nacido en Córdoba en 1885, destacó por su maestría a caballo y por su contribución al desarrollo del rejoneo moderno, llevando esta disciplina a un nivel de elegancia y espectáculo sin precedentes. Su figura, entre popular y aristocrática, era admirada en toda España y también en América, donde llevó el arte ecuestre andaluz a los ruedos de México, Perú o Cuba.

Sin embargo, su biografía no se limita al ámbito taurino. Con el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936, Cañero se implicó activamente en el conflicto, organizando y dirigiendo el llamado “Batallón del Amanecer”, un grupo de voluntarios de tendencia falangista que operó en Córdoba en los primeros días del levantamiento militar.

El Batallón del Amanecer, compuesto por civiles armados y algunos antiguos militares, actuó como fuerza de choque y represión durante los primeros compases de la guerra. Su nombre hacía referencia a las “sacas del amanecer”, operaciones en las que se detenía y ejecutaba a personas sospechosas de simpatizar con la República. Estas actuaciones se desarrollaron especialmente durante las semanas posteriores al golpe de Estado, cuando Córdoba quedó bajo control de las tropas sublevadas dirigidas por el general Ciriaco Cascajo.

Bajo la dirección de Cañero, el batallón actuó en coordinación con las autoridades militares y falangistas locales, desempeñando un papel activo en la persecución de dirigentes republicanos, sindicalistas, maestros y civiles acusados de lealtad al Gobierno legítimo. Las cifras de víctimas en Córdoba durante el verano de 1936 son todavía objeto de estudio, pero se estima que miles de personas fueron ejecutadas sin juicio previo en los primeros meses de la contienda.

Esta faceta política y militar ha ensombrecido su legado artístico. Para algunos, Cañero encarna una figura compleja, con luces y sombras: el héroe taurino admirado por su destreza y carisma, pero también el hombre comprometido con un movimiento político que dejó un profundo rastro de dolor en la historia local.

La retirada de sus condecoraciones del Museo Taurino no supuso la negación de su aportación al arte del toreo a caballo, sino un intento institucional por delimitar el espacio de la memoria: dejar lo taurino en el ámbito cultural y lo político en el terreno de la historia y la reflexión crítica.

Aquel gesto del Ayuntamiento, más simbólico que punitivo, abrió un debate sobre los límites de la memoria histórica: ¿hasta qué punto puede separarse al artista del hombre? ¿Debe juzgarse una trayectoria artística por sus actos políticos, o deben entenderse ambos aspectos como parte inseparable de una misma biografía?

Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que la figura de Antonio Cañero sigue representando una encrucijada entre la tradición y la memoria, entre el arte y la historia. Un cordobés ilustre para unos, un personaje controvertido para otros; pero, sin duda, un nombre imposible de borrar del mapa cultural y emocional de Córdoba. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-