[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Al-Rakuniyya – Cosas de Cordoba

Al-Rakuniyya


Hafsa al-Rukiniyya. Pintura de J.L. Muñoz

Hafsa bint al-Hayy al-Rakuniyya, más conocida simplemente como al-Rakuniyya, nació en Granada hacia el año 1135 y falleció en 1191 en Marrakech. Es considerada una de las poetisas más destacadas de al-Ándalus, tanto por la calidad de su obra como por su vida singular, marcada por el talento, el amor, la independencia y el compromiso intelectual.

Nació en el seno de una familia noble y bereber, profundamente vinculada a la élite granadina. Su padre, al-Hayy, fue un personaje influyente de Madinat Garnata (Granada), y es probable que Hafsa naciera en la Alcazaba Qadima, la fortaleza primigenia de la ciudad. Su infancia y juventud transcurrieron en un periodo de profunda inestabilidad política, en plena descomposición del Imperio almorávide y con la entrada en escena de los almohades, que impondrían un nuevo orden político y religioso en el Magreb y al-Ándalus.

Desde joven, Hafsa destacó por su inteligencia, cultura y belleza, cualidades que le permitieron ocupar un lugar privilegiado en los círculos cortesanos y literarios de Granada. Fue reconocida no solo como poetisa, sino también como educadora, intelectual y figura pública. En 1158, su fama la llevó a formar parte de una embajada poética enviada a Rabat, capital del califa Abd al-Mumin, quien quedó tan impresionado por su talento que le dio el sobrenombre de al-Rakuniyya, en alusión a los «majlis al-rakuna», los prestigiosos salones literarios.

En este ambiente conoció al también poeta granadino Abu Yafar Ibn Sa‘id, miembro de la destacada familia de los Banu Sa‘id. Ambos iniciaron una relación amorosa que fue pública y celebrada en la sociedad culta del momento, convirtiéndose en una de las historias de amor más apasionadas y conocidas de la Granada andalusí. El intercambio de poemas entre Hafsa y Abu Yafar —conservados en parte— es de una intensidad notable, expresando tanto la exaltación del amor como los celos, las ausencias y los desencuentros.

La situación cambió drásticamente en 1156 con la llegada a Granada del nuevo gobernador almohade, Abu Sa‘id Utman, hijo del califa Abd al-Mumin, quien se enamoró profundamente de Hafsa. Aunque la poetisa no aceptó oficialmente sus sentimientos, rompió su relación con Abu Yafar, quizás por presiones externas o por desilusión personal. Este triángulo amoroso derivó en una crisis política: Abu Yafar se convirtió en crítico del poder, dirigió poemas satíricos contra el gobernador —que antes había sido su protector— y acabó participando en una revuelta. Como consecuencia, fue arrestado y crucificado en Málaga en 1163.

Hafsa lloró profundamente su pérdida. A pesar del peligro que ello implicaba, llegó a vestir de luto como viuda en su honor, gesto de rebeldía frente a la autoridad almohade. Sus poemas de duelo —intensos, conmovedores y valientes— expresan con fuerza la tragedia íntima que vivió. Desde entonces, Hafsa se retiró de la vida cortesana, se apartó de la poesía durante años y se dedicó a la enseñanza de mujeres en Granada, ganándose un gran respeto en su comunidad.

En 1184, fue llamada nuevamente por el poder: el califa Abu Yusuf Yaqub al-Mansur la invitó a Marrakech para hacerse cargo de la educación de los príncipes almohades, confiando en su capacidad pedagógica y su prestigio intelectual. Allí permaneció hasta su muerte, en 1191.

Hafsa al-Rakuniyya es la poetisa andalusí de la que más textos conservamos, gracias en gran parte a los biógrafos y recopiladores, como los propios Banu Sa‘id o el gran cronista Ibn al-Jatib, quien dijo de ella:

“La granadina ha sido única en su tiempo por su belleza, su elegancia y su cultura literaria.”

Se conservan al menos 17 poemas, la mayoría de carácter amoroso, dirigidos a Abu Yafar. T

ambién escribió sátiras y composiciones laudatorias, entre ellas algunas dedicadas al príncipe Abu Sa‘id. Su obra refleja el equilibrio entre la tradición poética árabe clásica y una voz femenina singular y poderosa, capaz de expresar emociones personales con una espontaneidad que la hace moderna.

Hafsa fue una mujer independiente, culta, admirada incluso por sus contemporáneos más severos. Su figura ha llegado hasta nosotros como símbolo de la libertad interior, la pasión, la inteligencia y la resistencia cultural de las mujeres en al-Ándalus. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc,-

Poemas de Hafsa bint al Hayy