
Retrato de Abulcasis, realizado por Ernest Board, aplicando un tratamiento en el Hospital de Cordoba.
Abū ’l Qāsim Khalaf ibn ‘Abbās al-Zahrāwī, más conocido como Abulcasis, nació en Medina Azahara entre 936 y 940 y falleció en Córdoba entre 1009 y 1013. Considerado el padre de la cirugía moderna, su vida y obra marcaron un antes y un después en la historia de la medicina, tanto en el mundo islámico como en Europa.
Abulcasis desarrolló la mayor parte de su carrera en Córdoba, entonces uno de los centros culturales y científicos más importantes de al-Andalus. Allí se dedicó a la práctica médica, la enseñanza y el estudio profundo de la anatomía y la cirugía. Su obra magna, Al-Tasrif, es una enciclopedia médica de 30 volúmenes que cubre todas las ramas de la medicina de su tiempo, con un enfoque particularmente innovador en cirugía. La sección quirúrgica fue traducida al latín en el siglo XII y se convirtió en un texto de referencia en Europa durante más de cinco siglos, consolidando la reputación de Abulcasis como un visionario de la medicina.
Entre sus numerosos aportes, Abulcasis desarrolló más de 200 instrumentos quirúrgicos, muchos de los cuales se utilizaron hasta el siglo XX. Fue pionero en el uso de catgut para suturas internas y en la ilustración precisa de cánulas y herramientas quirúrgicas. También introdujo técnicas revolucionarias en la cauterización y la ligadura de arterias, mejorando drásticamente la seguridad de las operaciones.
Sus investigaciones médicas no se limitaron a la cirugía. Abulcasis fue el primero en identificar la naturaleza hereditaria de la hemofilia, describió el embarazo abdominal —un tipo de embarazo ectópico altamente peligroso— y explicó las causas principales de ciertos tipos de parálisis. Además, innovó en procedimientos oftalmológicos, otorrinolaringológicos, dentales y traumatológicos, incluyendo tratamientos de fracturas craneales, lesiones medulares y derrames subdurales. Su habilidad para tratar heridas complejas quedó ejemplificada en el caso de una esclava que intentó suicidarse cortándose la tráquea; aunque no realizó una traqueotomía, suturó la herida con éxito, demostrando la posibilidad de que las incisiones laríngeas sanaran sin secuelas graves.
Abulcasis también se adelantó en neurocirugía y en el manejo de hidrocefalias, describiendo la evacuación quirúrgica del líquido intracraneal en niños, y creó herramientas específicas para la extracción de cuerpos extraños de la garganta, el oído y la uretra. Su inventiva incluyó la creación de fórceps para la extracción de fetos muertos, procedimientos para implantes dentales y tratamientos de verrugas con metal cáustico.
El impacto de su obra trascendió el mundo islámico. Médicos europeos de renombre, como Guy de Chauliac, citaron Al-Tasrif en más de 200 ocasiones, mientras que Pietro Argallata lo consideró «el líder de todas las cirugías». Durante el Renacimiento, cirujanos como Jacques Daléchamps continuaron refiriéndose a sus técnicas, mostrando la duradera influencia de su pensamiento en la medicina occidental.
Abulcasis no solo revolucionó la cirugía y la medicina en su tiempo, sino que sentó las bases de prácticas que siguen siendo relevantes en la actualidad. Su legado perdura como ejemplo de innovación, rigor científico y pasión por la salud humana.
Su nombre, merecidamente, debería adorna el Hospital Universitario de Córdoba, testimonio del reconocimiento a su contribución inmortal a la ciencia. Soledad Carrasquilla Caballero, sccc.-

Instrumentos quirúrgicos utilizado por Abulcasis en la intervención de las cataratas