
Abu Abd Allah Ibn Farh al-Qurtubi (القرطبي): Erudito Andalusí y Exégeta del Corán
Abu Abd Allah Ibn Farh al-Qurtubi fue uno de los más grandes eruditos del islam andalusí, destacado por su contribución a la exégesis coránica. Andaluz islamizado, su obra más influyente, Tafsir al-Qurtubi, sigue siendo una referencia fundamental en la interpretación del Corán, donde analiza aspectos lingüísticos, teológicos, jurídicos y espirituales con una meticulosidad que lo consagró como uno de los exegetas más importantes del islam suní. Además de su profundo conocimiento en tafsir (exégesis), se especializó en la recitación del Corán (qira’at), la narración de hadices y la jurisprudencia islámica (fiqh), con una postura firmemente alineada con el malikismo, la escuela jurídica predominante en Al-Ándalus.
En sus escritos, al-Qurtubi defendió la doctrina suní ortodoxa, destacando la importancia de la tradición profética y rechazando las interpretaciones racionalistas de los Mu’tazilah, una corriente que promovía el uso de la razón como herramienta para comprender la fe, a menudo en contraposición con el literalismo coránico. Su rechazo a esta corriente refleja el espíritu del pensamiento islámico de la época, que oscilaba entre la especulación teológica y la adhesión a la tradición revelada.
Al-Qurtubi nació en el año 1214 en Córdoba, una ciudad que en su momento había sido el epicentro del esplendor cultural y científico de Al-Ándalus, pero que para entonces vivía tiempos convulsos. La disolución del califato omeya y la fragmentación en taifas habían debilitado la región, haciéndola vulnerable a la expansión de los reinos cristianos. En este contexto de inestabilidad política y social, creció en el seno de una familia modesta dedicada a la agricultura.
El destino de al-Qurtubi quedó marcado en 1230, cuando su padre murió durante una incursión castellana. Para ayudar al sustento familiar, en su juventud trabajó transportando arcilla para talleres de cerámica, un oficio humilde que no le impidió dedicarse a los estudios. En Córdoba, recibió una educación de alto nivel bajo la tutela de prestigiosos sabios como Ibn Ebu Hucce y Abdurrahman Ibn Ahmet Al-Ashari. Su formación incluyó el estudio del Corán, el hadiz (dichos y hechos del profeta Mahoma), el fiqh (jurisprudencia islámica), la gramática árabe y la poesía, elementos esenciales en la formación de un intelectual de la época.
La caída de Córdoba en 1236, cuando la ciudad fue tomada por Fernando III de Castilla, provocó el éxodo masivo de la población musulmana, incluidos muchos eruditos y sabios. Al-Qurtubi se unió a la diáspora intelectual andalusí y emprendió un largo viaje que lo llevó a Alejandría, una de las ciudades más vibrantes del mundo islámico, donde continuó su formación en hadiz y tafsir. En Egipto, encontró un ambiente propicio para el desarrollo del conocimiento islámico, con importantes madrasas y ulemas que influyeron en su pensamiento.
Finalmente, se estableció en Munya Abi’l-Khusavb, una pequeña localidad en las proximidades de El Cairo, donde pasó el resto de su vida dedicado al estudio, la enseñanza y la escritura. A diferencia de otros sabios que alcanzaron posiciones de prestigio en las cortes islámicas, al-Qurtubi llevó una vida austera y sencilla, apartada del poder y la riqueza. Era conocido por su humildad y desapego a los bienes materiales, dedicando su tiempo a la reflexión teológica y la enseñanza de sus discípulos.
El Tafsir al-Qurtubi es su obra cumbre y una de las exégesis más influyentes del islam. Se trata de un comentario integral del Corán en el que analiza cada aleya (versículo), explicando su contexto, significado y aplicación en la jurisprudencia islámica. Su interpretación se basa en la tradición suní, incorporando opiniones de los principales exegetas anteriores y abordando cuestiones de teología, gramática árabe y normas jurídicas.
A lo largo de su vida, al-Qurtubi escribió otras obras sobre jurisprudencia islámica, ética y espiritualidad, muchas de las cuales se han perdido con el tiempo. Su legado intelectual se mantuvo vigente a lo largo de los siglos, siendo estudiado en madrasas y universidades islámicas hasta la actualidad.
Al-Qurtubi falleció el 1 de mayo de 1273 en Munyat Abi’l-Khusayb, en el Alto Egipto. En un principio, fue enterrado en un lugar modesto, acorde con su estilo de vida. Sin embargo, con el paso del tiempo, su tumba adquirió gran relevancia y se convirtió en un lugar de peregrinación para estudiosos y devotos.
En 1971, sus restos fueron trasladados a una mezquita donde se construyó un mausoleo en su honor, que actualmente sigue abierto al público y es visitado por quienes buscan inspiración en su obra y legado. Su figura continúa siendo recordada como un pilar del pensamiento islámico y un símbolo de la erudición andalusí. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Abi’l-KhusaybTomo IX del compendio del tafsir del Iman Al-Qurtubi (una de las exégesis del Corán de mayor rigor y más consultadas en el mundo musulmán) traducido al castellano por profesor y traductor Zakariya Maza Abu Mubarak en el año 2006.

Mezquita de al-Qurtubi en Alejandria.