
Abanico y flores es una obra temprana de Julio Romero de Torres, realizada en óleo sobre lienzo, con unas dimensiones de 33,5 × 43,5 cm, y firmada en el margen inferior derecho. Se trata de una pintura de pequeño formato, pero de gran interés dentro del proceso formativo y estilístico del artista cordobés, ya que permite apreciar los primeros rasgos que más tarde definirían su lenguaje pictórico personal.
La autenticidad de la obra ha sido confirmada por Mercedes Valverde Candil, directora de los Museos Municipales de Córdoba y una de las máximas especialistas en la obra de Julio Romero de Torres. Tras una inspección directa del original, Valverde ha afirmado que nos encontramos ante un cuadro perteneciente a los primeros años de producción del pintor, etapa en la que Romero de Torres aún se encontraba en plena búsqueda de su estilo definitivo, pero ya mostraba un notable dominio técnico y una sensibilidad especial hacia los temas y elementos simbólicos.
La composición se articula en torno a un abanico y un conjunto de flores, motivos que, aunque aparentemente sencillos, poseen una fuerte carga estética y simbólica. Estos elementos, habituales en la iconografía andaluza, anticipan el interés del artista por lo femenino, lo sensual y lo popular, aspectos que se convertirían en señas de identidad de su obra madura. El tratamiento de los objetos revela un cuidadoso estudio de la luz, del color y de las texturas, así como una pincelada contenida y precisa, propia de un pintor joven pero ya plenamente consciente de los recursos del oficio.
Desde el punto de vista estilístico, Abanico y flores se inscribe en una fase inicial influida por el realismo y el simbolismo finisecular, antes de que Romero de Torres desarrollara el personal universo iconográfico que lo consagraría como uno de los grandes pintores españoles del cambio de siglo. La obra permite, por tanto, comprender la evolución del artista y valorar la coherencia de su trayectoria desde sus inicios.
En conjunto, este lienzo constituye un testimonio relevante de la juventud artística de Julio Romero de Torres, así como una pieza de indudable interés histórico y artístico, avalada por la opinión experta de una de las principales autoridades en su obra. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-