[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. El regreso del Almirante – Cosas de Cordoba

El regreso del Almirante

«El cielo es aquí tan limpio y azul como el de abril en Andalucía», escribió Cristóbal Colón en su Diario de a bordo, una frase que revela no solo su sensibilidad como observador, sino también el profundo vínculo emocional que mantuvo con la tierra andaluza, clave en su vida y en la gestación de la empresa del Descubrimiento.

El 19 de enero de 1899, el yate Giralda trasladó los restos mortales de Cristóbal Colón desde Cádiz hasta Sevilla. Los restos habían llegado al puerto gaditano el 16 de enero, procedentes de La Habana, a bordo del crucero Conde de Venadito, en un contexto marcado por el trauma nacional que supuso la pérdida de las últimas colonias españolas tras la guerra hispano-estadounidense. Aquel traslado tuvo un fuerte carácter simbólico: España traía de vuelta a uno de los personajes fundamentales de su historia en un momento de profunda crisis identitaria.

Era la primera vez que quien ostentó el título de «Virrey de las tierras que se descubrieran y conquistaran en la Mar Océana» remontaba el río Guadalquivir, desde Sanlúcar de Barrameda hasta Sevilla, aunque fuera de forma póstuma. El río, arteria histórica del comercio y la expansión ultramarina, volvía así a convertirse en escenario de un episodio cargado de memoria y significado.

El enterramiento de Cristóbal Colón, en lo que se considera su sexto destino funerario conocido, ha estado siempre rodeado de incógnitas y controversias. Un estudio de ADN realizado en 2006 por la Universidad de Granada concluyó que los restos conservados en la Catedral de Sevilla pertenecen, al menos en parte, al almirante. Sin embargo, en la República Dominicana se sostiene que Colón descansa en Santo Domingo, lo que ha alimentado el debate histórico: ¿podrían estar los restos óseos de Colón repartidos entre ambos países?

Se sabe con certeza que el navegante falleció el 20 de mayo de 1506 en Valladolid, dejando como heredero a su hijo primogénito, Diego Colón. Fue enterrado inicialmente en el Convento de San Francisco de Valladolid, y poco después sus restos fueron trasladados al Monasterio de la Cartuja de Sevilla. No obstante, por deseo expreso de Diego Colón, los huesos de su padre serían llevados a Santo Domingo, capital del primer virreinato americano, iniciando así un largo periplo póstumo.

En 1795, tras la cesión de Santo Domingo a Francia mediante el Tratado de Basilea, los restos fueron nuevamente trasladados, esta vez a La Habana, donde permanecieron hasta finales del siglo XIX. Tras la independencia de Cuba, se decidió su regreso definitivo a España, siendo depositados en la Catedral de Sevilla en 1899.

Sin embargo, en 1877 surgió una nueva controversia al descubrirse en la Catedral de Santo Domingo una caja que supuestamente contenía los restos auténticos de Colón. Estos huesos serían trasladados posteriormente al Faro de Colón, monumento funerario construido por el Estado dominicano para preservar la memoria del almirante.

El estudio científico realizado en Sevilla no descarta la existencia de restos óseos del navegante en más de un lugar, ya que los conservados en la capital andaluza no alcanzan el 15 % del esqueleto completo. Por tanto, a la espera de nuevos análisis concluyentes, no puede excluirse que los restos de Santo Domingo también pertenezcan al Almirante de la Mar Océana.

Córdoba desempeñó un papel esencial en la vida de Cristóbal Colón. En aquellos años finales del siglo XV, la ciudad fue residencia habitual de la Corte castellana, tanto antes como después de la conquista de Granada, lo que la convertía en punto obligado de paso para quienes buscaban el favor de los Reyes Católicos.

La relación de Colón con Córdoba comenzó en 1485, cuando llegó en busca de apoyo para su proyecto. Continuó en 1486, año en el que tuvo lugar su primera entrevista con Isabel y Fernando en el Alcázar de los Reyes Cristianos, y concluyó en 1493, cuando atravesó de nuevo la ciudad ya convertido en Almirante, camino de Barcelona para dar cuenta a los monarcas del éxito de su primer viaje.

Fue en Córdoba donde Colón pasó sus momentos más difíciles. Según el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, «traía la capa raída o pobre», reflejo de la penuria en la que vivió durante años. Encontró amparo en el convento de la Merced, hecho que hoy recuerda una placa situada en el actual Palacio de la Diputación Provincial. Su situación llegó a ser tan precaria que se ganó la vida como mercader de libros de estampa y dibujante de cartas de marear, que vendía a navegantes y marinos.

Quienes han estudiado su estancia en Córdoba señalan que, a finales de 1487, su proyecto parecía definitivamente rechazado y su situación personal era de absoluta postración. Sin embargo, la ciudad sería también escenario de momentos decisivos de su vida privada. En Córdoba entabló relación con Beatriz Enríquez de Arana, madre de su segundo hijo, Fernando Colón, y dejó bajo su cuidado a su primogénito Diego mientras emprendía su viaje a América.

La buena relación de Colón con Córdoba queda patente en varios hechos significativos: comunicó por carta al Concejo de Córdoba la noticia del Descubrimiento, y un cordobés, Diego de Arana, fue el gobernador que dejó al mando del Fuerte Navidad, la primera colonia española en América. A su regreso en 1493, Colón asignó una pensión vitalicia a Beatriz Enríquez para asegurar su sustento, se llevó consigo a sus dos hijos y le dejó una considerable fortuna, que ella nunca reclamó, además de pedir a Diego que la tratara como a su verdadera madre.

Así, Córdoba no solo fue testigo de las penurias de Cristóbal Colón, sino también parte esencial del origen humano, político y afectivo de la mayor empresa de exploración de la Edad Moderna. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-

Portada del periódico Noticias Ilustradas de Londres del 4 de febrero de 1899 que da la información del traslado de los restos de Colón a Sevilla.

Mausuleo de la tumba de Cristóbal Colón en la Catedral de Sevilla (lado derecho del crucero). La inscripción del pedestal dice así: “Cuando la isla de Cuba se emancipó de la Madre España, Sevilla obtuvo el depósito de los restos de Colón, y su ayuntamiento erigió este pedestal”

Tumbas del almirante en la República Dominicana.

Caja de hierro, «dorada a sisa ». con unos ligeros adornos negros y una inscripción en la tapa: «Aquí yacen los huesos de D. Cristóbal Colón, primer almirante descubridor del Nuevo Mundo. R.I.P.A.