
El 25 de diciembre de 1872, en la ciudad de Córdoba, comenzó el III Congreso de la Federación Regional Española de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores), un evento clave en la historia del movimiento obrero en España. Este congreso se desarrolló en un momento de gran agitación política y social en el país, marcado por las tensiones entre distintas corrientes dentro del movimiento obrero. Durante este encuentro, se aprobó por unanimidad el dictamen de la Comisión que se oponía al Congreso de la Haya y se alineaba con el de Saint-Imier. Esta decisión fue un parteaguas en la historia del sindicalismo español, ya que definió las posturas dentro del movimiento obrero que, a partir de entonces, seguirían caminos muy distintos.
La postura adoptada en el Congreso de Córdoba favoreció a la corriente que rechazaba las propuestas autoritarias que habían surgido en el Congreso de la Haya, centradas en la creación de una estructura jerárquica dentro del movimiento obrero. En contraposición, el Congreso de Saint-Imier, al que se adhirió la FRE, defendía la autonomía y la organización federalista, apostando por la libertad y la descentralización del poder. Esta postura fue adoptada por los defensores del sindicalismo revolucionario, un modelo que se oponía al autoritarismo de las organizaciones más centralizadas, como la UGT (Unión General de Trabajadores), que en ese momento representaba la corriente autoritaria del socialismo en España.
A raíz de esta decisión, se produjo lo que muchos historiadores consideran la «bifurcación oficial» del socialismo en España. Por un lado, la corriente autoritaria, encabezada por la UGT, que seguiría vinculado al partido obrero, y por otro, la corriente libertaria, que adoptaría las tesis del sindicalismo revolucionario y, con el tiempo, desembocaría en la creación de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Este cisma fue determinante para la configuración futura del movimiento obrero español, estableciendo una clara división entre las organizaciones que apostaban por un sindicalismo reformista y aquellas que luchaban por una transformación radical de la sociedad.
Además de las disputas internas dentro del movimiento obrero, este congreso estuvo marcado por la presencia activa de los republicanos cordobeses, que se alinearon principalmente con las ideas republicanas y federales del Congreso. El liderazgo del movimiento republicano en Córdoba estaba encabezado por Ángel de Torres, un destacado líder del republicanismo cordobés. De Torres fue un personaje fundamental en la lucha por los derechos de los trabajadores y en la promoción de los ideales republicanos en la región. Su influencia no solo se limitó a Córdoba, sino que tuvo un impacto significativo en la evolución del republicanismo en Andalucía y en el desarrollo del movimiento obrero en el contexto español.
El III Congreso de la Federación Regional Española de la AIT, por tanto, no solo consolidó la división entre los dos principales sectores del socialismo en España, sino que también reflejó la creciente polarización política y social que se vivía en el país en ese periodo, una polarización que continuaría marcando la evolución de la política española en los años posteriores.
Este momento histórico, aunque muchas veces opacado por otros eventos políticos más conocidos, es esencial para comprender el desarrollo de las luchas obreras y republicanas en España, y especialmente en Córdoba, donde el movimiento republicano y obrero tuvo una notable influencia en los años finales del siglo XIX y principios del XX. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
Fotografía de los representantes republicanos de las provincias presentes en la Asamblea de Córdoba de 1873