
Repartiendo la sopa boba en 1908. (Llamada la Sopa Boba en recordatorio de quel conjunto de guisos mezclados que componían las sobras de la comida de los conventos, y que se repartía a los pobres que acudían a sus puertas, como caridad).
En 1937, en plena Guerra Civil Española, el Auxilio Social en Córdoba desempeñó un papel crucial en la atención de las necesidades más urgentes de la población sin recursos. Su labor más destacada era la gestión de la «Cocina Económica», un servicio dedicado a repartir una comida diaria entre los más necesitados, especialmente en un contexto de escasez extrema y desabastecimiento provocado por la guerra.
Sin embargo, fue después del conflicto, cuando la hambruna se hizo aún más severa y sus efectos se agudizaron entre la población cordobesa, cuando el Auxilio Social cobró mayor protagonismo. En aquellos años de posguerra, era habitual ver largas colas de personas frente a los locales de la Cocina Económica de la calle Santa Marta, reflejo del hambre y la miseria que asolaban a gran parte de la ciudadanía.
El Auxilio Social fue una estructura de asistencia humanitaria fundada durante la Guerra Civil en la zona franquista con el objetivo de proporcionar ayuda a la población en situaciones de extrema necesidad. La organización fue creada en Valladolid en 1936 por Mercedes Sanz Bachiller, viuda de Onésimo Redondo, líder falangista fallecido al inicio del conflicto.
Inicialmente, la entidad adoptó el nombre de «Auxilio de Invierno», inspirado en modelos similares implementados en Alemania, como la «Winterhilfswerk» (Obra de Auxilio de Invierno), promovida por el régimen de nazi para brindar asistencia a las clases más desfavorecidas. Sin embargo, con la consolidación del franquismo, la organización pasó a denominarse «Auxilio Social» y fue absorbida dentro de la Sección Femenina de la Falange Española, dirigida por Pilar Primo de Rivera.
Tras el fin de la Guerra Civil, se utilizó el Auxilio Social no solo como una institución de ayuda humanitaria, sino también como un instrumento de propaganda y control social. A través de esta organización, se pretendía consolidar la ideología del régimen y reforzar la influencia de la Falange, imponiendo su visión de la asistencia pública basada en la caridad y la jerarquía.
Las Cocinas Económicas, como la de Córdoba, se convirtieron en una de las expresiones más visibles del Auxilio Social. En ellas, miles de personas, especialmente viudas, huérfanos y familias de los vencidos, dependían de las raciones de comida que se distribuían diariamente. Sin embargo, en muchos casos, la ayuda estaba condicionada a la adhesión a los valores impuestos y a la participación en actos de exaltación del régimen.
El Auxilio Social mantuvo su actividad durante varias décadas del franquismo, aunque con el tiempo fue perdiendo protagonismo a medida que el régimen fue desarrollando estructuras estatales de asistencia social y servicios públicos. No obstante, su huella en la sociedad de posguerra fue profunda, marcando la vida de miles de personas que dependieron de sus recursos en un periodo de extrema precariedad. Soledad Carrasquilla Caballerol. sccc.-

Cola de distribución de alimentos todas las mañanas.

Reparto de alimientos en Cordoba el primer tercio del siglo XXI. Cuatro generaciones después solo varía el número de menesterosos.