
La Regaora de Córdoba mira ahora al Atlántico
Una reproducción de La Regaora, una de las esculturas más populares de los patios cordobeses, realiza hoy un singular guiño a Córdoba desde la costa onubense. La figura puede contemplarse en la playa de La Antilla, en el término municipal de Lepe, donde forma parte del Museo al Aire Libre situado junto al paseo marítimo.
La escultura reproduce a la tradicional mujer cordobesa encargada de cuidar y regar las macetas de los patios, una imagen profundamente vinculada a la identidad cultural de Córdoba y a la Fiesta de los Patios, declarada por la UNESCO en 2012 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La obra se encuentra en la calle Céfiro del paseo marítimo y aparece acompañada por un mural que recrea las características macetas colgantes de los patios cordobeses. El conjunto permite reconocer inmediatamente la inspiración en la célebre Regaora de la Puerta del Rincón, una de las imágenes más fotografiadas de la ciudad.
Frente al inmenso azul del océano Atlántico, la figura de bronce sostiene un cubo de agua y riega las macetas utilizando una caña rematada por una lata, exactamente igual que hacían tradicionalmente las mujeres cordobesas antes de la generalización de las mangueras. La escena evoca aquellas mañanas de primavera y verano en las que las vecinas cuidaban con esmero geranios, gitanillas, claveles y jazmines, transformando los patios en auténticos jardines domésticos.
La elección de esta escultura no es casual. La Regaora simboliza el trabajo silencioso y constante de generaciones de mujeres que mantuvieron viva una tradición convertida hoy en uno de los principales símbolos culturales de Andalucía. Más allá de la belleza de las flores, representa el cuidado de la casa, la hospitalidad y la convivencia vecinal que caracterizan a los patios cordobeses.
La pieza forma parte de un conjunto escultórico en el que aparecen reproducciones de algunos de los iconos más reconocibles del patrimonio artístico y cultural español. Así, la cordobesa comparte espacio con figuras inspiradas en obras tan conocidas como La Menina de Velázquez y otros elementos representativos de distintas regiones del país, convirtiendo el paseo marítimo en una pequeña exposición permanente al aire libre.
La imagen resulta especialmente sugerente: una mujer cordobesa, inmortalizada en bronce, riega sus macetas frente al mar mientras recibe la brisa atlántica. Es como si los patios de Córdoba hubieran abierto una ventana hacia el océano. Allí permanece durante todo el año, contemplando el horizonte desde la arena de La Antilla, llevando consigo un pedazo de la esencia cordobesa a cientos de kilómetros de la ciudad de los califas.
De esta manera, la Regaora se convierte en embajadora de Córdoba en la costa de Huelva, recordando a quienes pasean por la playa que los patios no son únicamente un conjunto de flores y macetas, sino una forma de entender la vida basada en la belleza cotidiana, el esfuerzo compartido y el orgullo por las tradiciones heredadas. Allí, entre el rumor de las olas y el aroma salino del Atlántico, sigue regando eternamente sus macetas, como símbolo de una Córdoba que florece mucho más allá de sus propias murallas. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc.-
Fotografía de la replica realizada al igual que la original, por el escultor José Manuel Belmonte.