[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Vino redondo – Cosas de Cordoba

Vino redondo

Fotografia Archivo Histórico Provincial de Córdoba.

Actualmente, se denomina vino «redondo» a aquel en el que están armónicamente estructurados el alcohol, los aromas primarios y secundarios, la acidez y los taninos, logrando un equilibrio que proporciona una sensación placentera en boca. Este término es ampliamente utilizado en el mundo de la enología para describir vinos bien elaborados, con una integración perfecta de sus componentes, sin aristas ni desequilibrios, lo que los hace especialmente agradables al paladar.

Sin embargo, en el siglo XVIII, cuando el vino solo era vino y aún no existía una legión de catadores capaces de encontrar notas de tostado, reminiscencias de canela y matices de frutas exóticas, la terminología empleada para describir los caldos era mucho más sencilla y directa. En aquel entonces, se denominaba «vino redondo» al que hoy conocemos como vino tinto, mientras que el término «fino» se usaba para referirse a los vinos blancos.

Esta clasificación arcaica se puede constatar en documentos históricos, como el fechado en 1718 en la localidad de Rute, donde Lorenzo de la Cruz solicita el aprecio de unas tinajas de vino «fino» y «redondo». Este documento, conservado en el Archivo Histórico Provincial de Córdoba, nos ofrece una valiosa referencia sobre la manera en que se diferenciaban los vinos en la época, lejos de la sofisticación enológica actual.

El mencionado documento, titulado Aprecio de vino redondo y fino a instancias de Lorenzo de la Cruz, como comprador del vino de Bartolomé Galisteo y Esteban Salomón (1718), no solo permite vislumbrar las prácticas comerciales del siglo XVIII, sino que también nos muestra cómo la nomenclatura del vino ha evolucionado con el tiempo, adaptándose a nuevas exigencias del mercado y del conocimiento enológico.

En ese contexto, la producción vitivinícola en Andalucía tenía una importancia capital, y la diferenciación entre los distintos tipos de vino se realizaba de forma práctica, atendiendo más a su color y características básicas que a las complejas descripciones organolépticas de la actualidad. El vino «fino», al referirse a los blancos, estaba vinculado a variedades como la palomino, mientras que el «redondo» o tinto se elaboraba con uvas que proporcionaban mayor cuerpo y estructura, adecuadas para un consumo más prolongado y muchas veces destinadas al comercio con otras regiones.

El Archivo Histórico Provincial de Córdoba conserva numerosos documentos que reflejan la importancia del vino en la economía y la vida cotidiana de la época. El registro de transacciones, contratos de compraventa y documentos fiscales relacionados con el vino evidencian que la producción y comercialización de estos caldos era un elemento esencial en la sociedad del Antiguo Régimen.

A lo largo de los siglos, la terminología utilizada para describir los vinos ha evolucionado de manera significativa. Hoy en día, la cata y la crítica vinícola han alcanzado un nivel de especialización sin precedentes, con descripciones detalladas que incluyen matices aromáticos, texturas y sensaciones gustativas minuciosamente analizadas. No obstante, el testimonio de documentos como el de Rute en 1718 nos recuerda que, en su esencia, el vino siempre ha sido una bebida profundamente enraizada en la cultura y la historia, trascendiendo modas y tendencias enológicas. Soledad Carrasquilla caballero. sccc.-