[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Averroes y la mujer – Cosas de Cordoba

Averroes y la mujer

La escultura de Averroes sentado y sosteniendo un libro en su rodilla. Se encuentra situada en la calle Cairuán de Córdoba, fue realizada por Pablo Yusti Conejo en 1967.

Averroes (Ibn Rushd, 1126-1198), uno de los más grandes filósofos y pensadores de al-Ándalus, dejó en sus escritos profundas reflexiones sobre la sociedad en la que vivió. En su análisis, se percibe una crítica al sistema social que limitaba el desarrollo de las mujeres y, en consecuencia, empobrecía la sociedad en su conjunto.

En su pensamiento aristotélico, Averroes defendía que los seres humanos alcanzan su plenitud a través del ejercicio de la razón y el conocimiento. Sin embargo, en la realidad de su tiempo, las mujeres eran relegadas a un papel doméstico y privado, apartadas de la educación y la vida pública. Para él, esto no solo representaba una injusticia individual, sino que tenía graves consecuencias colectivas: la mitad de la población quedaba inactiva en términos de producción intelectual y económica, lo que debilitaba el progreso de la comunidad.

Averroes observó con lucidez cómo la exclusión de las mujeres del ámbito del conocimiento y el trabajo no era producto de una incapacidad natural, sino de una imposición cultural y social. En una de sus reflexiones más avanzadas para la época, sugirió que si las mujeres recibieran la misma educación y oportunidades que los hombres, podrían desempeñar un papel activo en la vida política, científica y filosófica.

Durante la época de Averroes, al-Ándalus era un territorio donde coexistían diversas tradiciones filosóficas, científicas y religiosas. Córdoba, donde él nació, fue un gran centro cultural y científico del mundo islámico, con bibliotecas y academias que recopilaban el conocimiento clásico griego y romano. A pesar de este entorno de relativa apertura intelectual, las mujeres continuaban teniendo un papel secundario en la sociedad, limitadas a la esfera doméstica.

Sin embargo, algunas mujeres de la aristocracia andalusí lograron destacar en distintos ámbitos. Figuras como Wallada bint al-Mustakfi, poetisa del siglo XI, o Lubna de Córdoba, matemática y copista en la corte califal, son ejemplos de cómo, en circunstancias excepcionales, algunas mujeres accedieron a la educación y contribuyeron al saber de la época. No obstante, estas eran excepciones en un sistema que en su mayoría las excluía.

La afirmación de Averroes sobre la “miseria de las ciudades” debido a la inactividad forzada de las mujeres es una idea sorprendentemente moderna. En esencia, anticipa debates contemporáneos sobre la igualdad de género y el impacto de la educación femenina en el desarrollo económico y social. Hoy en día, múltiples estudios han demostrado que la participación de las mujeres en la educación y el trabajo mejora los indicadores de desarrollo humano, reduce la pobreza y fomenta sociedades más justas y prósperas.

Averroes, aunque vivió en una época marcada por fuertes restricciones de género, supo ver más allá de su tiempo y planteó una cuestión esencial: una sociedad que margina a la mitad de su población está condenada a la debilidad. Su visión crítica resuena en la actualidad, recordándonos que el progreso solo es posible cuando todas las personas, sin distinción de género, pueden desarrollar plenamente sus capacidades y contribuir al bien común. Soledaad Carrasquilla Caballero. sccc.-