[REQ_ERR: SSL] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Castillo de Zambra – Cosas de Cordoba

Castillo de Zambra

El castillo de Zambra, ubicado entre Rute y Lucena, es una de las fortificaciones andalusíes menos conocidas de la provincia de Córdoba, pero su historia es rica en acontecimientos que abarcan desde la época romana hasta la conquista castellana en el siglo XV. Su origen se remonta a la antigua ciudad de Cisimbrum, un asentamiento romano de carácter defensivo cuya estratégica ubicación sobre una elevación natural le permitía controlar los valles del río Anzur y las rutas que conectaban el interior de la Bética con la costa mediterránea.

Durante la dominación romana, Cisimbrum formaba parte de la extensa red de fortificaciones que protegían las comunicaciones entre Corduba (Córdoba) y Malaca (Málaga). Este enclave debió de estar ligado a la explotación agrícola y al control de las rutas comerciales, ya que la zona era conocida por su producción de aceite y cereales.

Con la llegada de los visigodos, muchas de estas fortificaciones cayeron en desuso o se adaptaron para nuevas funciones. Es probable que Cisimbrum, como otras ciudades romanas, experimentara un proceso de decadencia hasta que, con la llegada del islam en el siglo VIII, sus ruinas fueron aprovechadas para levantar una nueva fortaleza de carácter militar.

El castillo andalusí de Zambra surge como un bastión defensivo en el siglo IX, dentro de los dominios del Emirato de Córdoba. En este período, el emirato se encontraba en una fase de consolidación territorial, enfrentando numerosas revueltas internas. Una de las más importantes fue la liderada por Omar ben Hafsún, un rebelde muladí que estableció su base en Bobastro y desafió el poder del emirato durante más de cuarenta años.

En este contexto, el castillo de Zambra, junto con las fortalezas de Rute e Iznájar, fue reforzado como un punto de control contra las incursiones de Hafsún y sus aliados. La lucha entre los rebeldes y el emirato se prolongó durante varias décadas, hasta que Abd al-Rahman III logró someter la revuelta y consolidar el Califato de Córdoba en el año 929.

Tras la caída del califato en el siglo XI, al-Ándalus se dividió en múltiples pequeños reinos conocidos como taifas. Zambra, al igual que otras fortalezas de la región, pasó a formar parte de la taifa de Granada, que posteriormente quedó bajo el dominio de los almorávides en el siglo XI y de los almohades en el siglo XII.

En este periodo, el castillo de Zambra tuvo una importancia destacada dentro de la red defensiva de al-Ándalus, especialmente ante el avance de los reinos cristianos del norte. La fortaleza era clave para la defensa del territorio de la futura dinastía nazarí de Granada, que se consolidó en el siglo XIII como el último reino musulmán de la península ibérica.

Durante la Baja Edad Media, el castillo de Zambra se convirtió en una fortaleza fronteriza clave dentro del Reino de Granada. Desde su posición, vigilaba las incursiones castellanas que amenazaban los dominios nazaríes, especialmente tras la toma de Córdoba por Fernando III en 1236.

A lo largo de los siglos XIII y XIV, el castillo fue objeto de constantes ataques y escaramuzas, ya que su control resultaba vital para la estabilidad de la frontera entre el Reino de Castilla y el de Granada. La fortaleza desempeñó un papel similar al de otras plazas fuertes como Iznájar o Rute, que servían como avanzadas militares en un territorio en permanente conflicto.

En 1435, el castillo de Zambra fue finalmente conquistado por las tropas castellanas, en un proceso que se enmarcaba dentro del avance cristiano sobre el Reino de Granada. Con su toma, la fortaleza dejó de ser un bastión nazarí y pasó a formar parte de la red defensiva de Castilla, aunque su importancia militar comenzó a decaer.

Tras la rendición definitiva del Reino de Granada en 1492, muchas fortalezas fronterizas perdieron su función estratégica y fueron abandonadas o reutilizadas para otros fines. Este fue el caso del castillo de Zambra, que poco a poco cayó en el olvido hasta quedar en el estado ruinoso en el que se encuentra en la actualidad.

A pesar de su deterioro, el castillo de Zambra sigue siendo un símbolo de la historia medieval de la región. Sus ruinas, situadas sobre una colina que domina el valle del Anzur, evocan siglos de conflictos, alianzas y cambios de dominio.

El manantial del río Anzur, conocido antiguamente como el manantial de Zambra, también forma parte de este patrimonio histórico, aunque su importancia ha sido eclipsada con el paso del tiempo. Durante siglos, sus aguas abastecieron a las poblaciones cercanas y fueron valoradas por su calidad, pero hoy han sido reemplazadas por otras fuentes de suministro.

La recuperación y conservación del castillo de Zambra es un desafío para la memoria histórica de la comarca. A pesar de su estado actual, sigue siendo un testimonio valioso del pasado andalusí y medieval de Andalucía, recordándonos el papel crucial que desempeñó en la defensa de al-Ándalus y en la lucha fronteriza entre castellanos y andalusíes. Soledad Carrasquilla Caballero. Sccc .-

Fotografías de Antonio Cobos Roldán