
El martes 13 ha sido tradicionalmente considerado un día de mal augurio en varias culturas, dando origen a expresiones populares como “ni te cases ni te embarques” o “ni de tu casa te apartes”. Para muchas personas, este día es sinónimo de mala suerte, hasta el punto de generar una fobia específica: la trezidavomartiofobia, el miedo irracional a esta fecha. Quienes la padecen evitan realizar actividades importantes, como viajar en avión, tren o metro, firmar contratos o incluso salir a la calle por temor a que ocurra una desgracia.
A lo largo de la historia, se han esgrimido múltiples explicaciones para la aversión al martes 13, que van desde razones religiosas y numerológicas hasta eventos militares y catastróficos que han marcado la memoria colectiva. Aunque esta superstición es predominante en las sociedades hispanohablantes, griega y turca, en otras culturas como la anglosajona e italiana el día de mal fario se traslada al viernes 13, vinculado a la caída de la Orden del Temple en 1307, cuando el rey Felipe IV de Francia ordenó la detención masiva de los templarios.
Uno de los primeros registros escritos sobre la superstición del martes 13 lo encontramos en un artículo del escritor cordobés Blanco Belmonte, publicado en la revista Blanco y Negro en 1922. Según él, el origen del mal augurio se remontaba a la caída de Játiva en 1276. Belmonte citaba a cronistas como Zurita y el Padre Mariana, quienes aseguraban que la devastación sufrida en aquella jornada fue tan terrible que desde entonces los habitantes de Játiva comenzaron a llamar al martes un día de mal agüero y aciago.
Además, hay otras explicaciones históricas que han reforzado la creencia en la maldición del martes 13:
En martes 13 de abril de 1204, durante la Cuarta Cruzada, los cruzados saquearon Constantinopla, lo que supuso el fin del Imperio Bizantino durante más de medio siglo.
En martes 29 de mayo de 1453, la ciudad de Constantinopla cayó definitivamente en manos de los otomanos, marcando el fin de la Edad Media en Europa. Desde entonces, en el mundo ortodoxo, el martes se considera un día funesto.
El número 13 ha sido asociado a la mala suerte en diferentes tradiciones. Algunas explicaciones que han alimentado su reputación negativa incluyen. La Última Cena: En la tradición cristiana, en la Última Cena de Jesucristo había 13 comensales, el último de los cuales, Judas Iscariote, traicionó a Jesús.
El capítulo 13 del Apocalipsis: Es en este capítulo de la Biblia donde aparece el Anticristo y la Bestia, reforzando la idea de que el número 13 está relacionado con la desgracia.
La cábala judía: Según esta tradición mística, existen 13 espíritus malignos.
El Tarot: En la baraja de tarot, el número 13 representa la Muerte, lo que refuerza su connotación negativa.
Más allá del número 13, el día martes en sí mismo también ha sido considerado de mal augurio desde la antigüedad. En la tradición romana, el martes estaba dedicado a Marte, el dios de la guerra y la destrucción. Los romanos lo consideraban un día propenso a la violencia, la confrontación y el derramamiento de sangre. En la Edad Media, esta creencia se mantuvo, y se empezó a considerar que cuando el día de Marte coincidía con el número de la muerte (13), el resultado solo podía traer desgracias.
Las leyendas también han contribuido a la superstición en torno al martes 13. Una de ellas sostiene que fue en un martes 13 cuando tuvo lugar la confusión de lenguas en la Torre de Babel, episodio bíblico en el que Dios castigó a la humanidad dividiendo su lenguaje y dispersando a los hombres por el mundo.
Otro mito cuenta que en un martes 13 los caballeros templarios fueron condenados, lo que los llevó a lanzar una maldición que perduró durante generaciones.
A pesar de los avances científicos y del pensamiento racional, la creencia en la mala suerte del martes 13 sigue muy arraigada en la cultura popular. Prueba de ello es que en algunos países de habla hispana muchos hoteles y aerolíneas evitan el número 13, omitiéndolo en sus habitaciones o asientos. También es común que algunos edificios no tengan piso 13, pasando directamente del 12 al 14.
En el ámbito del cine y la literatura, el número 13 ha sido ampliamente explotado. Si bien en la cultura anglosajona la fama del viernes 13 se vio reforzada por la saga de terror «Friday the 13th», en los países hispanohablantes el martes 13 ha servido como fuente de inspiración para relatos de misterio y superstición.
El miedo al martes 13 es el resultado de una combinación de factores históricos, religiosos y culturales que han arraigado esta superstición en la sociedad. Aunque en la actualidad muchas personas lo toman como una simple curiosidad o tradición, para otras sigue siendo una fecha de verdadero temor.
Ya sea por la influencia de la mitología romana, los relatos bíblicos, las crónicas medievales o la numerología, lo cierto es que el martes 13 continúa generando inquietud y alimentando el imaginario colectivo, demostrando que las creencias ancestrales tienen una poderosa capacidad de pervivencia en el tiempo. Soledad Carrasquilla Caballero. sccc. –
Ilustración de un artículo publicado por Marcos Rafael Blanco Belmonte en la revista «Blanco y Negro» el 12 de noviembre de 1922 sobre el origen del martes y 13